El tiempo necesario para vender un piso usado es más del doble que en 2006

Las viviendas pueden estar en el mercado más de un año de media y los comerciales de las agencias han pasado de siete a dos ventas por mes El sector afirma que la caída es más acusada desde el mes de mayo

O. ESTEBAN
JUNTO AL MAR. Imagen de pisos en venta y en alquiler en el Muro. / PIÑA/
JUNTO AL MAR. Imagen de pisos en venta y en alquiler en el Muro. / PIÑA

«Viene una racha de vacas flacas». Así de contundente es Pablo García, gerente de la Agencia Garsán, que resume en pocas palabras la situación del sector inmobiliario en la ciudad. Porque la euforia ha acabado y ya no es tan fácil vender un piso. Especialmente, si es de segunda mano. Todas las agencias consultadas por EL COMERCIO lo confirman: si antes una vivienda estaba en el mercado entre tres y cinco meses antes de encontrar comprador, ahora es más que habitual que pase un año e incluso más. «Y cada mes que pasa, a peor», aseguran en la Agencia Álvarez. El mercado empezó a frenarse hace ya casi un año, pero lo cierto es que desde mayo la caída es mayor.

En estos momentos, cada comercial de una agencia vende uno o dos pisos al mes, «y le cuesta», explica Isabel Argüelles, de la Agencia Domingo. Antes, era habitual que cada profesional encontrara salida cada mes a seis o siete viviendas. Ese dato da una idea de cómo se ha ralentizado el sector en todas las zonas de la ciudad. Porque las dificultades se dan en todos los barrios. El problema, explican los profesionales, tiene dos causas principales. La primera de ellas, que los pisos de segunda mano están «sobrevalorados». «Muy sobrevalorados», matizan en las agencias, porque el propietario suma, al precio real del piso, el coste «personal y sentimental». Así las cosas, alguno de los agentes asegura que hasta el 95% de los pisos de segunda mano en venta tienen el precio «inflado». Es más, en algunos casos, «quieren comprar uno nuevo con el beneficio del viejo», explica Argüelles. Y eso es casi imposible.

Todos los agentes coinciden en que los dueños se muestran reticentes a aceptar los consejos de los profesionales. El precio que les dicen les parece bajo. Pero ya los hay que, obligados por la situación, están empezando a repensar la cifra. En La Arena, en concreto, explica Pablo García, hay propietarios que han bajado el precio inicial entre 12.000 y 18.000 euros. Al parecer, empiezan la rebaja en 6.000 euros, pero casi nunca es suficiente. «Tenemos una clienta que ya ha bajado más de cuatro millones de pesetas. Un millón por semana». Todo depende, claro está, de las prisas que el propietario tenga para vender. Puede que dispongan de todo el tiempo del mundo. Así, hay un caso concreto, un piso en la plaza del Seis de Agosto, que lleva dos años en venta. Los seis millones de euros que cuesta son, quizás, el motivo de la tardanza.

«Imposible»

Todos los agentes ponen ejemplos concretos. Piso en la carretera Vizcaína, de segunda mano. Dos habitaciones, reformado pero antiguo, 240.000 euros. Es decir, 40 millones de pesetas. Dicen los expertos que es «imposible», que no es lógico que «un piso cerca de los Alsa pueda alcanzar precios similares al centro». O que en El Llano, los pisos de segunda mano estén entre 240.000 y 252.000 euros (entre 40 y 42 millones de pesetas). O que «por un piso en Viesques, por muy grande que sea, te pidan 420.000 euros (70 millones de pesetas), lo mismo que cuesta un chalé en Somió». Por eso, en las agencias lo tiene claro: «Si los propietarios quieren vender van a tener que empezar a bajar los precios». Lo dice Isabel Argüelles y lo confirman el resto de agentes.

Todos ellos insisten en la importancia de que los propietarios «se dejen aconsejar» por los expertos. En esos casos, aseguran, sí se puede dar salida a la vivienda en un plazo de tiempo menor. «Si la gente pone un precio ajustado, venderá. Si no, tardarán más de un año», insisten en García Díaz.

Hipotecas

Pero el alto precio de la vivienda de segunda mano -que cada vez se diferencia menos en el coste con la de nueva construcción- no es el único motivo de la caída de las ventas. El precio de las hipotecas también influye, y mucho. Y todos los agentes llaman la atención sobre ese dato. La última actualización del euribor, la referencia más utilizada en España para fijar el tipo de interés de las hipotecas, alcanzó el mes pasado el 4,563%. Eso se ha traducido en un aumento de 1.036 euros al año en las cuotas de las hipotecas. Las que se revisan con carácter anual han pasado, de media, de 740 a 826 euros al mes. Todos esos datos «hay que mirarlos mucho», aseguran en García Díaz, y los compradores los miran.

Tanto, que si antes los clientes entraban en las agencias con un límite en el gasto de entre 210.000 y 240.000 euros de media (entre 35 y 40 millones de pesetas), ahora el tope no suele pasar de 180.000 euros (30 millones de pesetas). Es la única forma de poder asumir después las mensualidades de la hipoteca.

Todo ello ha provocado que la venta esté «muy parada». Para este año estaba prevista una subida del 6% en el precio medio del metro cuadrado, que en diciembre de 2006 estaba en 2.063 euros. Habrá que esperar a final de año para ver si se han cumplido las previsiones. Entre 2005 y 2006 el aumento había sido del 7,2% y los informes del sector auguran que, para 2008, habrá que conformarse con el IPC.

Así las cosas, aseguran que en las agencias cada vez hay más clientes que piden pisos de alquiler. Y eso que los arrendamientos en Gijón tampoco están baratos. Pero es que, antes de dar el paso de firmar la hipoteca, «la gente se lo piensa mucho». Por eso, los agentes inmobiliarios dan un consejo a los compradores: «Si tienen prisa por vender, que cojan la oferta que les surja». En caso contrario, el anuncio de 'Se vende' se puede eternizar en el balcón.