Una madre de El Llano denuncia la fuga de su hija de trece años tras una disputa familiar hace cinco días

Lorena G. B. reclama la colaboración ciudadana para localizarla y teme que "alguien tenga retenida" a la menos

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DESOLADA. Lorena G. B. llora la ausencia de su hija en la habitación de la adolescente con una foto suya en la mano. / PALOMA UCHA/
DESOLADA. Lorena G. B. llora la ausencia de su hija en la habitación de la adolescente con una foto suya en la mano. / PALOMA UCHA

M. Moro Gijón

«Hija, soy mamá. Vuelve. No tengas miedo a venir a casa. Te quiero muchísimo. Tus tres hermanos te llaman todos los días. Hagamos borrón y cuenta nueva». Esas desgarradas palabras condensan la desesperación que siente Lorena G. B., una madre de la avenida de Schulz, en El Llano, que echa en falta de su lado a una menor de 13 años desde hace cinco noches.

Lo ha denunciado en la Comisaría de Policía, porque la niña, Z. J. J. G., nunca había tenido una ausencia tan prolongada de su domicilio. El pasado martes por la tarde llenó una bolsa «con mucha ropa» y dijo que se iba a casa de unos amigos «a aclararse las ideas». Se dejó el móvil y desde entonces no ha dado señales de vida,

La joven se fue dando un portazo. Había sido reprendida por haber perdido el curso escolar en el Instituto Fernández Vallín y por las «malas compañías» que frecuentaba a ojos de su madre y la pareja actual de ésta. Según su progenitora, se pasaba el día «con jóvenes mayores que ella y de ambientes latinoamericanos». Con uno de ellos, de nacionalidad colombiana, la sorprendió besándose en el parque de La Serena. «No soy racista, pero no consiento que se aprovechen de una menor».

Pero había más razones para la fuga. Le habían cortado la conexión a internet y retirado los pósters de la habitación después de que llegaran al domicilio familiar astronómicas facturas telefónicas. «Tenía conferencias a República Dominicana, donde tiene un novio cibernauta con el que chateaba, y a Canadá», explica la progenitora.

Infancia difícil

La adolescente tuvo una infancia complicada. Su padre era alcohólico y murió cuando ella tenía sólo dos años. La siguiente pareja de su madre y padre biológico de sus tres hermanastros más pequeños está actualmente en prisión y sometió a Lorena G., según ella apunta, a «continuos malos tratos» de los que la joven fue testigo, algo que la llevó a vivir seis meses en Barcelona con una tía.

Por si esto fuera poco hace unos meses relata la progenitora «sufrió una agresión sexual en Oviedo por parte de un ciudadano ecuatoriano que se encaprichó de ella, a pesar de que ella es evangelista, sigue las tradiciones gitanas y quiere llegar al matrimonio virgen». Hace tan sólo una semana, la menor también se desestabilizó al perder a su abuela paterna.

La joven tiene 13 años, pero, como explica su madre, está físicamente muy desarrollada y aparenta más edad de la que tiene. Es de complexión delgada y tiene el cabello largo con mechas rubias. Además «viste a la última» y aprovecha su tez morena, según su madre, para hacerse pasar por latina y entrar en salas donde se baila el reagetton, una de sus pasiones.

Lorena G., que padece crisis de ansiedad y alteraciones del sueño, está convencida de que alguien la oculta en su casa indiferente al sufrimiento de su familia y solicita la colaboración ciudadana. «Si alguien te retiene no voy a quedarme parada, porque conozco muchos abogados», afirma la progenitora, que implora a su hija que vuelva. «Sólo quiero que dialoguemos y regreses a mi lado», dice la madre, quien pese a la trayectoria problemática de su vástago rechaza ponerla en manos de un centro de acogida.