La evacuación energética, en 2011

Las líneas Soto-Penagos, Lada-Velilla y 'ASGA', que conecta Asturias con Galicia, supondrán una inversión de 285 millones de euros

SUSANA BAQUEDANO

Llega a su casa en cualquier momento del día en que la luz solar es escasa o nula y da al interruptor de la luz. Ese gesto, que se repite millones de veces en todos los hogares y lugares de trabajo del mundo, sería inútil si no existiesen las 'autopistas' eléctricas. Para llevar la energía desde las zonas de producción a sus áreas de consumo es necesaria la construcción de líneas de alta tensión, unas infraestructuras que no tienen una gran aceptación social. Nadie quiere tener cerca las torretas, o casi nadie. Ese problema ha mantenido bloqueados durante más de 20 años los proyectos de Lada-Velilla y Soto-Penagos, unas redes que son claves para permitir la evacuación energética de Asturias.

Ambas líneas son fundamentales también para el conjunto de España. «El sistema eléctrico está concebido como un todo», explica el delegado territorial de Red Eléctrica de España (REE), Carlos González Patiño. «La energía eléctrica no se puede almacenar. Por eso, en todo momento, su producción debe igualarse a su consumo de forma precisa e instantánea. Y tenemos que garantizar la seguridad y fiabilidad del sistema», apunta.

Aumento de generación

Hoy en día, España es prácticamente una 'isla energética', ya que su capacidad de interconexión internacional es del 3% con Francia, cuando debería ser del 10% por recomendación de la Unión Europea. Por otro lado, la demanda eléctrica ha crecido en nuestro país un 4% en los últimos cinco años, un ritmo que hace preciso un aumento de la generación. Ahí es donde Asturias, que es una región excedentaria y que exporta el 33% de su producción, juega un papel fundamental. Y su protagonismo en el 'mix' energético nacional aún será mayor en un futuro con las inversiones que tiene planificadas hasta 2010 (regasificadora de El Musel, ciclos combinados, planes eólicos, etcétera).

Todos esos proyectos -cuya inversión superará los 3.000 millones de euros- carecerían de sentido y de rentabilidad económica sin unas 'autopistas' eléctricas que permitan la evacuación de los excedentes energéticos. Hasta la fecha, el Principado cuenta con dos líneas de transporte que interconectan la región con el resto del sistema. Soto-La Robla y Lada-La Robla son insuficientes para evacuar toda la energía que se produce en la comunidad. Además, si falla una de estas dos líneas, se 'lesiona' el resto del sistema, con el consiguiente peligro para el Principado de quedar convertido en una 'isla'.

Por seguridad y eficiencia, Lada-Velilla y Soto-Penagos son «irrenunciables». Así lo expresó esta misma semana el propio presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, quien advirtió que su paralización supondría un freno al crecimiento industrial de la región.

Una consideración que es compartida también por Red Eléctrica, que es la compañía especializada en el transporte de energía eléctrica y la responsable de la operación del sistema y de la gestión de la red de transporte.

Después de dos décadas de bloqueo, parece que, al fin, se están despejando los pasos para que ambas líneas puedan ejecutarse. Tras una ardua labor de búsqueda y consenso con diferentes colectivos, REE ha entregado el anteproyecto y el estudio de impacto ambiental de Lada-Velilla a la Delegación del Gobierno del Principado, que ha abierto un periodo de información pública para que las empresas y organismos afectados puedan presentar las alegaciones que consideren oportunas.

Según González Patiño, esta última propuesta de trazado «es la de menor impacto ambiental» y confía también en que sea «la de mayor aceptación social». Con ese objetivo, los responsables de REE realizarán una ronda de visitas con los ayuntamientos y organismos afectados. Esta línea cuenta con una longitud de 123,802 kilómetros, de los que 32,397 discurren por Asturias -atraviesa Langreo, San Martín del Rey Aurelio, Laviana y Aller-, 87,756 kilómetros pasan por León y otros 3,649, por Palencia.

Además de que ya no afecta al parque de Redes, una de las novedades de este trazado es la ubicación de su nacimiento, ya que se trasladaría la subestación de Lada a las inmediaciones de la escombrera de La Granda, en Sama. Aller es ahora el concejo que mayor oposición lleva a cabo contra el nuevo diseño.

Los plazos

De salvarse todas las dificultades y si todos los trámites marchan bien, Lada-Velilla podría estar en servicio a finales de 2011. Ese mismo año también estaría en marcha la denominada red 'ASGA', que interconecta Asturias con Galicia.

Otra de las líneas clave, Soto-Penagos podría estar concluida a finales de 2009, según las previsiones de REE, una vez que se están tramitando las variantes consensuadas con los ayuntamientos de Piloña, Nava y Siero (Carbayín).

La tramitación administrativa de la línea arrancó en 1989 y su construcción comenzó en 2000. Las obras fueron paralizadas por el Tribunal Supremo, que en 2002 falló que la declaración utilidad pública del tendido carecía de validez porque el proyecto no había sido sometido a evaluación de impacto ambiental. Quedaron parados unos trabajos que en el lado asturiano habían llegado a completar el 80% de la instalación de las torres de alta tensión previstas y el 40% del cableado.

En diciembre de 2006, el Consejo de Ministros autorizó los últimos trámites para que se reanudaran las obras de la línea. Así, Red Eléctrica tiene todos los pronunciamientos administrativos para completar el trazado de torres y el mallado de cables de 400 kilovoltios entre Soto de Ribera, en el centro de Asturias, y el municipio cántabro de Penagos.

Esta red, que supondrá una inversión de 65 millones de euros, es una de las tres 'patas' que necesita Asturias para sacar adelante sus proyectos energéticos y para aumentar en el norte la seguridad de suministro.

Junto a Soto-Penagos, las redes de Lada-Velilla y 'ASGA' suman una inversión de 285 millones de euros, que permitirá a Asturias contar con una infraestructura eléctrica en 2011 similar al resto de las comunidades autónomas, como Galicia, Castilla y León o el País Vasco. Sólo de esta forma, el Principado podrá comercializar los excedentes energéticos que resulten de todos los proyectos que están planificados: además de la regasificadora y los ciclos combinados, la región ha apostado por el impulso de biodiésel y las energías renovables, especialmente la eólica y la biomasa.

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