Óscar Freire puede convertirse en el primer corredor en ganar cuatro títulos mundiales

El cántabro resalta que será «complicado llegar al esprint, sobre todo al estar la meta hacia arriba»

B. URRABURU
PREPARACIÓN. Freire, en un entrenamiento en Stuttgart. / AFP/
PREPARACIÓN. Freire, en un entrenamiento en Stuttgart. / AFP

Está a 270 kilómetros de poder convertirse en el primer corredor en la historia del ciclismo que consigue cuatro títulos mundiales. Óscar Freire no da mucha importancia a los récords. Lo de ganar cuatro galardones le parece bien, pero no es algo que le vuelva loco: «Es la primera oportunidad que tengo de conseguirlo. Los años anteriores no pude correr el Mundial. No es mi principal reto, ni antes tampoco lo era».

Considera que su mejor carrera fue la que le dio el primer Mundial, en Verona. En la que más presionado estuvo fue en la del último Mundial que consiguió, también en Verona. Estuvo viendo, igual que el resto de la selección, el recorrido, que variaba mucho dependiendo del ritmo al que se iba: «En la primera vuelta no parecía muy duro. En la segunda, cambió todo. Es más complicado de lo que parece, sobre todo después de media carrera».

Las ventajas de un circuito de esas características para él residen en que cuando se va rápido no hay tiempo para recuperar. «Nadie puede irse en solitario, ni atacar a falta de una vuelta y llegar», sostiene. Confirmaba que «a rueda se irá más cómodo que en solitario, y la colocación no será tan importante como en mundiales anteriores. «Si voy bien es un Mundial que me gusta, si voy mal, me disgustará. Si no vas bien no hay tiempo para recuperar».

Ve un pro y un contra en la parte final: «La ventaja es que nadie te va a estorbar. La desventaja es que muchos van a atacar. Llegar al esprint va a ser complicado en una llegada hacia arriba». Freire ya sabe lo que se va a encontrar, intuye lo que puede pasar, pero sabe, lo explicaba él mismo, «que hay mundiales que parecen fáciles y son difíciles, y al revés, como el de Lisboa, que era duro y se hizo sencillo. Todo dependerá de nosotros».

Si se le pide un solo favorito da el nombre de Bettini, quien al final ha recibido la autorización para correr: «Me parece el rival más peligroso. Tiene una selección muy fuerte a su alrededor. Alemania tiene a Schumacher, Wegmann y Voigt. Rebellin también puede ser peligroso».

El mayor problema que ve para sus intereses es que «a nadie le interesa llegar al esprint, salvo a nosotros. No hay ninguna selección que tenga hombres rápidos con una llegada de ese tipo, salvo Alemania».

No le parece mal que Erik Zabel participe en la prueba: «Los hechos de los que habló fueron de hace diez años. Me parece bien que corra».

Respecto a lo que le ha sucedido a Valverde cree que «los problemas llegan cuando hay interés por parte de alguien para provocarlos. En el Tour los provocó la UCI y a la UCI se los han buscado aquí. Quien lo está pagando es el ciclismo».

No ve normal, en los casos de Valverde y Di Luca, que «hasta el último momento no les digan si pueden correr. Si las cosas están claras, si son seguras, que lo digan, y si hay dudas, que se las callen».