La grandeza de Julio o Pirelli

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MARIO ROJAS

Julio Rodríguez, como Cela y Neruda, es prolífico y comilón. Su personaje principal -Pirelli, con blog propio en internet- sigue la vía paterna. Julio hace una novela cercana al lumpen, bohemia, que al mismo tiempo huye de todo realismo sucio y similares.

'El mayor poeta del mundo', premio Vargas Llosa de Novela, por eso de estar editada por una universidad, cuesta ocho euros y tiene 343 páginas, por lo que no hay excusa para no hacerse con ella. «Tiene una letra cojonuda para las viejas, Medrano».

Toda la escritura de JR tiene nervio, tiene ese nervio propio de los organismos vivos, la cómoda o incómoda vida del protagonista de su novela: historia de un paria que se va a Madrid a triunfar, a hacer carrera literaria, a comer mierda en el metro y vivir una miseria heroica, luciferina, nocturna, genial.

Julio cita a Dumas en una de sus páginas, sin hacer metaliteratura, de la que también huye: «Prefiero los malvados a los imbéciles, porque aquellos, al menos, dejan algún respiro» (página, 108). Julio sabe que el mal camino es el mejor de los atajos y ha escrito una novela sólo para demostrarlo. A mí me gustó mucho aquello de: «Madrid me esperaba como esperan las mujeres bellas la llegada de la vejez» (página, 81). Una delicia, ya lo digo, por ocho euros como ocho porros.

Julio anda ahora esperando el fallo del Tigre Juan, donde concursa, y son ocho millones (aquí todo acaba en ocho). Anda ahora de guionista de un cortometraje sobre dos héroes, Carnero y Morala, santos barbados de un conflicto que jamás debió producirse.

Y sobre todo JR, comilón y puro verbo, anda en poesía, la poesía como género más alto, poemas que construye y reconstruye todavía no sabe con qué fines.

Un día se lo dije: «Tú eres como Cela y Umbral, sueñas con ciento y pico libros, lo sé». Él me contestó muy gracioso: «Lo siento, pero a mí las bufandas y los orinales no me van mucho. Lo mío es más de bata y zapatillas de andar por casa tranquilo».

Julio no necesita orinal porque cuanto escribe es pura orina, puro fluido, un lenguaje chispeante, burbujeante, demasiado vivo. Huye de los escritores y sus tertulias porque sabe mucho de todo eso: seres sin un euro. ¿Viva Pirelli en zapatillas!

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