El equipo que implantó células en una lesión ósea afrontará ahora los infartos cerebrales

«El paciente nos llegó a pedir la amputación de la pierna», afirmó Luis Riera, jefe de Traumatología del Hospital Central. «No se puede vender humo», afirma el doctor Jesús Otero

E. MONTES
EQUIPO. Luis Riera señala las radiografías ante la mirada de Marcos Pérez Basterrechea, Jesús Otero, Daniel Núñez, Ignacio Fernández Bances, Ángeles Fernández Rodríguez, Silvia Pérez López y María Álvarez Viejo, en el servicio de Traumatología del Hospital Central de Asturias. / MARIO ROJAS/
EQUIPO. Luis Riera señala las radiografías ante la mirada de Marcos Pérez Basterrechea, Jesús Otero, Daniel Núñez, Ignacio Fernández Bances, Ángeles Fernández Rodríguez, Silvia Pérez López y María Álvarez Viejo, en el servicio de Traumatología del Hospital Central de Asturias. / MARIO ROJAS

Al doctor Jesús Otero, director de la Unidad de Coordinación de Trasplantes, Terapia Celular y Medicina Regenerativa del Hospital Universitario Central de Asturias no le gustan las competiciones médicas que otorgan a un hospital u otro la primacía en una determinada práctica clínica. Pero lo que sí quiere, al menos, es empatar. «No sé si el procedimiento de implantación de células madre para tratar la pseudoartrosis es el primero de España o no, lo que sé es que no se ha hecho mucho en el mundo, pero que si alguien hace algo en alguna parte que mejora al paciente, quiero que mis pacientes también puedan disponer de ello», afirmó el coordinador del estudio clínico que permitió que un equipo multidisciplinar interviniera el pasado 5 de noviembre a un joven de 26 años aquejado de pseudoartrosis congénita, que ya había sufrido 16 intervenciones quirúrgicas.

La dolencia que desde su nacimiento sufre este joven asturiano impide que la fractura de la tibia de su pierna izquierda se consolide, lo que hace que, a pesar de los múltiples tratamientos a que ha sido sometido, el resultado haya sido negativo en todos los casos y la fractura se reproduzca una y otra vez. La falta de masa ósea es la responsable. La situación era ya tan extrema que «el paciente nos llegó a plantear la amputación», explicó el jefe de servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología, Luis Riera, quien, como todo el equipo, aspira a que el resultado de la implantación de células madre logre evitar una decisión tan traumática.

«La intervención consiste en limpiar el hueso de viejas fibrosis o cicatrices, refrescarlo para darle más vitalidad y fijarlo con una placa sujeta con tornillos, pero en cada hueco de los tornillos aplicamos un injerto óseo del banco de tejidos y células madre extraídas de la propia médula espinal del paciente y se cubre con más injerto. Todo el proceso está controlado por un sistema radiográfico para poder cerrar con garantías la herida», explicó el doctor Ignacio Fernández Bances, médico adjunto de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Central y codirector del proyecto.

La satisfacción por el trabajo bien hecho resultaba evidente en el equipo que llevó a cabo el primer implante de células madre en España destinado a curar una lesión ósea. Pero los tiempos de comprobación son largos. «Si la recuperación de una fractura normal de tibia está establecida entre los cuatro y cinco meses, yo me conformaría con que en un plazo de ocho o diez pudiéramos tener algún dato que confirmara el grado de éxito de la intervención», explicó el doctor Riera.

El primer paso

En cualquier caso, éste es sólo el primer paso. Si la primera intervención de la pseudoartrosis se realizó el pasado 5 de noviembre, «antes de que finalice este mismo mes» se abordarán sistemas similares contra el infarto cerebral y para cerrar fisuras dentro de la cirugía plástica. No hay fechas, pero si promesas del doctor Otero, el más cauto entre todos, a la hora de valorar el hito médico. «Esta terapia no lleva en funcionamiento más de cinco años y a los pacientes no se les puede vender humo y los pacientes saben a lo que se arriesgan, pero tienen todas las garantías clínicas, porque no somos pioneros. Al principio, todo se iba a curar con las células madre. No es así ni muchísimo menos, pero sí es cierto que hay patologías que parece que se pueden beneficiar de ese tratamiento y en la medida que podamos lo vamos a utilizar».

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