Una comunidad creada en 1975 y con presencia en 21 países

M. F. A.

Es la de San Juan una comunidad muy joven y activa que en estos momentos está presente en 21 países, entre los que no se encuentra España, y organizada en torno a 91 prioratos, la mitad de los cuales se encuentran en Francia. En el vecino país es donde desarrolla el grueso de su actividad una comunidad -que no orden- que, sin embargo, tiene su origen en una ciudad suiza, Friburgo.

Los deseos de un grupo de estudiantes de consagrar su vida a Dios desembocaron en el verano de 1975 en la creación de una comunidad de vida común en torno a la figura catalizadora del padre dominico Marie-Domique Philippe, un profesor de filosofía en la Universidad de Friburgo nacido en el norte de Francia en 1912 y que falleció en agosto de 2006. Él fue el padre de una gran comunidad que se gestó en parte de su búsqueda de la verdad en torno a tres sabidurías: la filosófica, la teológica y la mística.

Este dominico francés fue quien fundó a petición de aquellos estudiantes la primera Comunidad de San Juan, a la que siguieron las Hermanas Contemplativas y las Apostólicas. Tras ellos, númerosos laicos, los denominados oblatos de San Juan.

Se fue el sacerdote -al que le unía una gran amistad con Juan Pablo II- hace apenas año y medio con una misión cumplida, pues de aquel grupo creado en Suiza surgió una comunidad que se componía a fecha del 31 de julio del 2006 por 531 hermanos, de los cuales 365 son profesos perpetuos y 221 son sacerdotes. Las hermanas son 464 y los oblatos seculares más de 2.500.

¿Qué buscan todos ellos con su vida en comunidad? «Vivir los consejos evangélicos arraigados en las tres alianzas reveladas en el Evangelio de San Juan», que son las de Jesús, María y Pedro. Quieren los miembros de esta comunidad vivir el sacerdocio de Cristo, según el modelo de San Juan y con él llevar una vida plenamente evangélica. Claro que antes de llegar a este punto los hermanos han de pasar un proceso de formación: «Permite la 'apertura al mundo' deseada por el Concilio Vaticano II, incluye una búsqueda filosófica de lo que es el hombre, su finalidad y sus aspiraciones», anuncian en la web de la comunidad, en la que añaden que ese estudio «no desatiende los grandes problemas actuales que se plantean al cristiano en un mundo sometido a todo tipo de ideologías, a menudo ateas, que desfiguran la imagen de Dios en el hombre, impidiendo que su inteligencia esté al servicio del amor».

La Comunidad está dirigida desde el año 2001 por el padre Jean-Pierre-Marie.

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