Su filete, gracias

Una carnicería de El Natahoyo es la primera del Norte que dispone de una máquina expendedora que despacha carne las 24 horas del día

C. F.-ESCANDÓN
EL NATAHOYO. Fidel Raposo y Montse Pérez muestran el funcionamiento de la máquina. / J. PAÑEDA/
EL NATAHOYO. Fidel Raposo y Montse Pérez muestran el funcionamiento de la máquina. / J. PAÑEDA

En la carnicería Fidel Raposo se trabaja las 24 horas del día durante los 365 días del año. No es que sus dueños sean unos autómatas, sino que cuentan con la ayuda de una máquina expendedora. Hamburguesas, albóndigas, embutidos e incluso preparados para fabada. Se puede adquirir casi de todo, siempre que quepa en una pequeña bandeja de plástico. Con 1,20 euros se puede comprar una pieza de lacón y con 3,90, un buen filete de ternera. Por supuesto, está garantizada la calidad y la frescura de los productos, ya que los propietarios de la tienda, Fidel Raposo y Montse Pérez, cambian los productos cada día antes de cerrar la carnicería.

La máquina fue instalada hace sólo mes y medio, pero está teniendo un gran éxito. Aunque en la ciudad existen multitud de dispositivos similares que despachan bebidas y dulces, a los vecinos de El Natahoyo les sorprende esta iniciativa. Sus dueños aseguran que es la única en el Norte y que sólo saben de otra en Barcelona.

En principio, supusieron que los que más la utilizarían serían los jóvenes. «Hoy en día hay tanto lío, tanto estrés, que la gente no tiene tiempo o se olvida de hacer la compra», comenta Montse Pérez. Sin embargo, han observado que todo el mundo, quien más y quien menos, se sirve de ella. «Muchas veces no entran a la tienda por no esperar colas y coincide que lo que hay en las bandejas, que no suelen pesar más de 300 gramos, es suficiente para ellos. Además, es muy útil para cuando se presentan unos amigos en casa y no tienes nada que ofrecerles para cenar», explica la propietaria de la carnicería.

No creen que a partir de ahora se vaya a perder el trato con el público. Llevan once años en la calle de Ceriñola y anteriormente tuvieron un puesto en las galerías comerciales de La Calzada, por lo que los vecinos les conocen bien. En su opinión, la máquina tan sólo ofrece un servicio complementario. «Se trata de un escaparate permanente, por eso somos especialmente cuidadosos con los productos. Ofrecemos variedad, pero al mismo tiempo no colocamos más de tres o cuatro bandejas por artículo para garantizar que la carne es fresca. Además, como vivimos muy cerca, solemos pasar por aquí para comprobar la temperatura y abastecer la máquina cuando hace falta», comentan.