Zapatero será investido presidente del Gobierno en segunda vuelta al no conseguir la mayoría absoluta

El líder del PSOE, que se muestra animado tras los resultados en la votación, asegura que no habrá "excusas ni resignación" para cumplir el programa que consiguió el respaldo de 11 millones de votos

REDACCIÓNMADRID
El candidato socialista a presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, durante la segunda jornada del debate. /REUTERS/
El candidato socialista a presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, durante la segunda jornada del debate. /REUTERS

No ha habido sorpresas en la votación. El candidato a la presidencia del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, no ha logrado la mayoría absoluta necesaria para ser investido jefe del Ejecutivo en la primera votación celebrada esta mañana en el pleno del Congreso. Se han cumplido así las previsiones del grupo socialista y del propio Zapatero, que ya anunciaron la semana pasada la necesidad de recurrir a una segunda vuelta para su investidura tras la infructuosa ronda de negociaciones llevada a cabo con el resto de fuerzas políticas.

El candidato socialista sólo ha recibido la confianza de los 168 diputados de su partido -la canaria Mercedes Coello no ha llegado a Madrid por el temporal-, mientras que al 'no' se han unido los 154 diputados del PP, los tres de ERC y la única representante de UPyD, Rosa Díez. Finalmente, por la abstención han optado los parlamentarios de CiU, PNV, el BNG, IU-ICV y Nafarroa Bai.

Así las cosas, Zapatero se ha quedado a ocho escaños de la mayoría exigida por la Constitución (176 diputados) para ser investido en primera vuelta y tendrá que esperar hasta el viernes para poder ser designado jefe del Gobierno por mayoría simple. Con ello, marcará un hito en de la historia de la democracia española al convertirse en el primer presidente electo que resulte investido por la Cámara Alta en segunda votación. En los últimos 32 años, sólo existe un precedente, el de Leopoldo Calvo-Sotelo, que también fue elegido en segunda vuelta el 25 de febrero de 1981, aunque su caso era distinto ya que no fue vencedor de unas elecciones generales, sino que sustituyó a Adolfo Suárez, quien previamente había dimitido.

Minutos antes de la votación, Zapatero daba por concluido el debate que ayer mismo inauguraba él con su discurso, asegurando que, por su parte, no habrá "ni excusas ni resignación" para cumplir el programa que consiguió el respaldo de 11 millones de votos. El líder del PSOE ha elogiado el "inmenso caudal de apoyo, generoso, incondicional y permanente" del PSOE, al igual que la actitud y el tono de todos los portavoces parlamentarios y "las múltiples ofertas de colaboración y diálogo", independientemente del voto.

Sin los apoyos del Grupo Mixto y el estreno de Alonso

Si el hasta el viernes presidente en funciones tendía ayer la mano al resto de fuerzas parlamentarias en los grandes temas de Estado, hoy recogía el testigo la portavoz de Coalición Canaria, Ana Oramas, que, además, ha afirmado que su partido colaborará en la lucha antiterrorista y le ha recordado a Zapatero que Canarias necesita un Estatuto de Autonomía, algo a lo que se "comprometió a ello" hace cuatro años.

Tras la intervención de la portavoz de CC, ha subido a la tribuna de oradores la diputada de Unión, Progreso y Democracia (UPyD), Rosa Díez, que ha exigido al candidato socialista una reforma de la ley electoral y pactos de Estado sobre terrorismo y educación. Díez ha considerado que las propuestas del socialista no se han aproximado a su idea de "regeneración democrática" y ha criticado al presidente del Ejecutivo en funciones por afirmar ayer en su discurso de investidura que en su "idea de España caben todas las ideologías imaginables", algunas "incompatibles con la democracia".

Al igual que sus compañeras, la portavoz de Nafarroa Bai, Uxue Barkos, ha ofrecido al candidato socialista el apoyo de su partido para la búsqueda de la paz, pero nunca para "subirse al carro de un bipartidismo ineficaz", que Zapatero ha respondido que "es fruto de la voluntad de los ciudadanos" y ha dicho que su Gobierno, al que ha calificado de valiente, siempre ha buscado el pluralismo político.

En su estreno como portavoz del PSOE en el Congreso, José Antonio Alonso ha apelado a la unidad de los partidos democráticos para acabar con "la banda de asesinos" de ETA y ha ofrecido un diálogo permanente y una voluntad de entendimiento con todos los grupos parlamentarios en el resto de temas. Asimismo, Alonso ha mostrado el "firme deseo" del Gobierno de establecer un marco de consenso y colaboración no sólo con el PP, sino con el conjunto de las fuerzas democráticas, tanto en la lucha contra ETA como en otros temas.

El discurso de Zapatero no convenció

A pesar de la predisposición mostrada en su discurso para sentarse a negociar los hasta ahora imposibles pactos de Estado, Zapatero no consiguió convencer a los populares. Pero tampoco al resto de fuerzas políticas. Ni su compromiso a publicar las balanzas fiscales de las CCAA, ni el de estudiar la reforma de la Ley electoral, ni el de solucionar el problema de la sequía, lograron el apoyo de los partidos minoritarios y el de los nacionalistas.

Hoy se reiteraba en su discurso y mostraba su plena disposición al diálogo pero aún así tampoco lo ha logrado con el Grupo Mixto.

Pero parece que el haber perdido quince votos respecto a 2004 -pese a contar con cinco diputados más- no han conseguido calar en el ánimo del candidato socialista que a su salida del hemiciclo se ha mostrado tranquilo de cara a la segunda votación de su investidura.

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