800 personas, sometidas a análisis por un escape de radiactividad en la central de Ascó

El Consejo de Seguridad Nuclear eleva el nivel de gravedad del incidente ocurrido en el mes de noviembre Afirma que no hay riesgo para la salud

AGENCIAS
TARRAGONA. Imagen de la fachada de la central nuclear de Ascó, a orillas del Ebro. / EFE/
TARRAGONA. Imagen de la fachada de la central nuclear de Ascó, a orillas del Ebro. / EFE

El escape radiactivo registrado el pasado 28 de noviembre en la central nuclear de Ascó (Tarragona) fue más grave de lo que comunicó inicialmente la empresa explotadora. El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ha decidido reclasificar el suceso notificado el pasado día 4 de abril por Ascó (Tarragona) del nivel 1 provisional en la Escala Internacional de Sucesos Nucleares (INES) a nivel 2 por inadecuado control del material radiactivo y por proporcionar información incompleta y deficiente al organismo regulador. Además, el CSN estudia abrir un expediente sancionador a la empresa y exigirá que se depuren responsabilidades.

La presidenta del Consejo comparecerá en el Congreso a petición propia para dar cuenta de los detalles de este incidente, durante el cual la planta de Ascó liberó al medio ambiente de partículas de cobalto-60 y otros materiales radiactivos. El CSN insiste en que, pese a todo, el escape tuvo un impacto radiológico «muy poco significativo» para la población en el entorno de la central, y la dosis recibida por las personas que han trabajado en la instalación sigue «por debajo de los límites legales». Aun así, la empresa examinará y hará mediciones de radiactividad a todas las personas que han pasado por el emplazamiento desde el pasado 28 de noviembre, entre 700 y 800.

Hasta la fecha, según ha comunicado al CSN, ha realizado mediciones a 579 personas, sin encontrar en ningún caso indicios de incorporación de material radiactivo. El organismo de protección radiológica sospecha que ya el pasado día 9 de abril el titular conocía que la información de actividad total vertida no era correcta y no lo comunicó al CSN, a pesar haber sido requerido «reiteradamente y por escrito». Tampoco informó de ello durante el Comité Local de Información extraordinario celebrado esa misma tarde en Ascó. Según el CSN, el impacto radiológico que se deriva de los nuevos datos sigue siendo «muy poco significativo» para la población en el entorno de la central, y según las nuevas estimaciones, el impacto sobre las personas que han trabajado en la instalación se encuentra, en términos de dosis, «por debajo de los límites legales».

Para verificar esta valoración, el Consejo de Seguridad Nuclear emprenderá una campaña de vigilancia radiológica independiente que complemente las medidas que ya realizó el día 5 de abril en el exterior de la instalación con un equipo de inspectores.

Paralización

Por su parte, Greenpeace recuerda que la Asociación Nuclear Ascó -Vandellós (ANAV), formada por Endesa e Iberdrola, acumula ya dos Niveles 2 en los últimos 3 años. Según la organización ecologista, en 2005 otro grave suceso en la central Vandellós-2, también gestionada por ANAV, supuso un Nivel 2 en la INES. Ese suceso, que fue calificado por el CSN como «el más grave después del accidente de Vandellós-1» en 1989, fue ocultado por ANAV durante meses. El CSN reconoció, en una investigación parlamentaria, que en el caso citado de Vandellós-2, ANAV priorizó sus intereses económicos a la seguridad y mantuvo esa central funcionando en condiciones de «seguridad degradada». «Ante la operación irresponsable de estas centrales nucleares por parte de ANAV, Greenpeace exige al CSN y al Gobierno que retire la licencia de explotación a ANAV y suspenda cautelarmente la actividad de estas centrales nucleares», señala Carlos Bravo, responsable del área nuclear de la organización ecologista.

En la misma línea, el portavoz de ICV-EUiA en el Congreso, Joan Herrera, exigió ayer la suspensión inmediata de la empresa ANAV como titular de la central Ascó I, Ascó II y Vandellós II, por «esconder información» sobre la fuga de partículas radioactivas fuera de Ascó I a finales de noviembre, y que se dio a conocer la semana pasada.

En un comunicado, recordó que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ha reclasificado el suceso de nivel 1 provisional a nivel 2 en la Escala Internacional de Sucesos Nucleares (INES) por inadecuado control del material radiactivo de ANAV, y por suministrar información «deficiente e incompleta».

Además, instó al nuevo ministro de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián, a explicar en el Congreso el incidente, y recordó que ya entró la semana pasada una solicitud de comparecencia. También pidió que dé explicaciones sobre el suceso la presidenta del CSN, Carmen Martínez, que ha aceptado la solicitud.

El diputado definió el incidente de Ascó I como «el más grave en los últimos años en las centrales nucleares catalanas desde el incidente de Vandellós II en agosto de 2004».