Un urogallo de asfalto

Vecinos de Tarna empiezan a acostumbrarse a la presencia de este preciado ejemplar que el sábado volvió a pasearse por sus calles

M. VARELATARNA
MADREÑES. Un vecino de Tarna, junto al urogallo. / J. M. PARDO/
MADREÑES. Un vecino de Tarna, junto al urogallo. / J. M. PARDO

Ya nadie se inmuta, excepto los perros que no logran hacer buenas migas con tan peculiar inquilino. Cuando en la mañana del pasado sábado los vecinos de la localidad casina de Tarna comprobaron que por sus calles volvía a pasear el urogallo, a nadie le estrañó. Muchos creen que este ejemplar macho de urogallo cantábrico está más cómodo entre el asfalto y los seres humanos que en pleno monte.

La explicación para los vecinos de Tarna es sencilla: «Ha tenido que ser criado cerca de casas o, incluso, por alguna persona», por eso no se asusta cuando pasea por un entorno urbano. Sino nadie se explica que haya vuelto al pueblo después de que los guardas forestales le devolvieran hace quince días a su hábitat natural, en el parque de Redes, donde hay otros ejemplares machos y hembras. Pero este urogallo parece sentirse muy a gusto con los vecinos de Tarna y se pasea, contoneándose con orgullo ante lugareños y turistas por la calle principal de Tarna, junto a la capilla de San Pedro.

Los tarninos comentaban que «la plaza pasará a llamarse 'plaza del urogallo'». Ayer, estaba llena de vecinos y curiosos que no querían perderse el improvisado desfile de este precioso animal.

Traslado a Sobrescobio

El urogallo, un ejemplar de tres años, lejos de asustarse por las visitas se prestaba a posar. Eso sí, a cierta distancia ya el animal tiene bastante carácter. En cuanto se acercan a él ataca con su plumaje extendido, lo que motiva improvisadas carreras y alguna que otra risa.

A los perros del pueblo, comentan los vecinos, «los tiene asustadísimos». En cuanto se acercan, sale corriendo tras ellos y consigue que la plaza del pueblo «sea su territotio único».

Mientras, desde el Principado ya se está preparando su más que probable traslado al centro de cría del urogallo de Sobrescobio, donde en principio se pretende proteger a este ejemplar y darle una vida lo más parecida posible a la que debería estar teniendo lejos de la ciudad.