De la crisis a Primera

De no poder mover ni un céntimo sin autorización a disfrutar de una situación que, aunque no permite excesos económicos, sí apunta al optimismo. El Sporting ha dotado a sus arcas de una estabilidad que le ha permitido centrarse en lo deportivo en las dos últimas campañas

SARA GARCÍA SGANTON@ELCOMERCIODIGITAL.COM| GIJÓN
JUNIO DE 2005. Manuel Vega-Arango y Antonio Veiga con los responsables de Gesai, Antonio Pinal y Javier Villamandos en Mareo. / J. BILBAO/
JUNIO DE 2005. Manuel Vega-Arango y Antonio Veiga con los responsables de Gesai, Antonio Pinal y Javier Villamandos en Mareo. / J. BILBAO

Está demostrado. La clave del éxito radica en la estabilidad. Y el ejemplo más claro de esta máxima aplicada al fútbol radica en el Sporting. El club rojiblanco ha disfrutado en las dos últimas campañas de un bien intangible del que careció durante el resto de su etapa en el 'infierno' de Segunda: una cierta estabilidad económica que se ha traducido en una calma en el seno de la entidad que, claramente, ha repercutido de forma positiva en el plano deportivo.

El Sporting firma su regreso a Primera en una situación bien distinta a la que vivía cuando se produjo el descenso y los años posteriores. En las dos últimas temporadas prácticamente no se ha hablado de problemas económicos, de crisis Tampoco se ha fallado nunca a la hora de ingresar las nóminas a los futbolistas y al resto de trabajadores del club. La situación financiera no está completamente saneada, pero invita al optimismo. Cuando menos, no apunta a la crisis. Y menos aún con el regreso a la Liga de las Estrellas y los ingresos extra que jugar en Primera División implica.

Después de la última ampliación de capital, realizada el pasado mes de mayo, la deuda de la entidad quedó reducida a unos 25 millones de euros. Sólo siete minutos tardó en aprobar la capitalización de 3,3 millones de euros adeudados en acciones.

Muy lejos quedan ya aquellos años en los que llegar a fin de mes era poco menos que una odisea. Tiempos en los que el Sporting tuvo que vender hasta su escudo. La caída a Segunda División en la temporada 1997-1998 dio paso a una sucesión de acontecimientos que marcaron la historia reciente del club. Y no precisamente para bien.

Todo fue vendido

Convenios con las administraciones, venta de patrimonio, de las marcas y hasta un proceso concursal han sido necesarios para sacar a la entidad del pozo en el que estaba sumida. A finales de 1999, el Sporting firmaba un convenio con el Ayuntamiento de Gijón. El primero.

A cambio de lucir el nombre de la ciudad en la pechera de la camiseta, el club recibiría 50 millones de las antiguas pesetas anuales durante cuatro años. Pero las cuentas ahogaban a la entidad, que pidió que todo ese dinero le fuera abonado en una sola entrega. Recibió 200 millones de pesetas en abril de 2000. Así se salvó esa temporada.

Unos meses después comenzaba a hablarse de la reforma de El Molinón, estimada en aquellas fechas, en unos mil millones de pesetas. Pero aquel adelanto de 200 millones no fue suficiente para ponerse al día y Juan Pérez Arango, entonces presidente del Sporting, le pidió a la alcaldesa, Paz Fernández Felgueroso, que aplazara la remodelación y en lugar de las obras diera al club 600 millones de pesetas.

Las arcas rojiblancas atraviesan un momento crítico. El club debía mucho dinero, demasiado, a Hacienda y también a sus jugadores. Y el Ayuntamiento acabó comprando las instalaciones de Mareo al Sporting y también las marcas del club. La operación dejó para la historia sportinguista dos palabras, pronunciadas por Juan Arango en aquella reunión con Fernández Felgueroso: «Véndovos Mareo».

Y también 2.000 millones de pesetas para la entidad rojiblanca. De esa cantidad, 1.525 fueron directamente a Hacienda y con 475 se cubrieron las fichas.

Tres años más tarde, el 13 de abril de 2004, el club rojiblanco vendería incluso la opción de recompra por 1,8 millones, en este caso ya de euros a la empresa Gesai. Y el Ayuntamiento daba luz verde a un nuevo convenio, con un periodo de vigencia de cinco años, por el que el Sporting recibió 1,7 millones de euros.

Poco se imaginaba la parroquia rojiblanca que lo peor estaba aún por llegar. El 14 de junio de 2005 se declaraba el proceso concursal que mantuvo la gestión del club en manos judiciales hasta marzo del año pasado, cuando los interventores judiciales devolvieron al consejo de administración del Sporting la gestión del club.

Nueve días después de la declaración del concurso, el abogado Antonio González-Busto -letrado ovetense, de 37 años y director del Área de Asesoría Jurídica de Vaciero Economistas y Abogados- y el economista Celestino Suárez -ovetense de 45 años y auditor de cuentas desde 1985- asumían el control del club. Juan Miguel González se unió un tiempo después como representante de la Agencia Tributaria. Como manos derechas del juez concursal Antón Guijarro, rigieron las cuentas del Sporting. No se pudo mover, en ese periodo, ni un céntimo sin recibir la aprobación de los interventores.

Convenio de acreedores

Mientras, en octubre de 2006, se había aprobado el convenio de acreedores -que permitió reducir a la mitad las deudas rojiblancas- aunque no pudo entrar en vigor hasta que la Audiencia Provincial lo autorizó. Fue en noviembre de 2007. Una nueva etapa comenzó para el club rojiblanco, con la posibilidad de que sus acreedores transformaran la deuda en acciones.

Ahora, tras la junta general extraordinaria celebrada en abril de este año, José Fernández y 'Por el Futuro y la Estabilidad del Club, S. L' controlan un 71,53% del nuevo capital social, que supera los siete millones. 'Por el Futuro', un 40,88%, mientras que José Fernández, un 30,65%. Se capitalizaron unos 3,3 millones de euros.

La deuda del Sporting, que rondaba los 29 millones de euros después de la quita aplicada por el proceso concursal, queda actualmente en algo más de 25 millones, de los que unos once corresponden a partidas con la Agencia Tributaria y Seguridad Social, con plazos ya acordados para sus pagos. El resto se pretende reducir más en los próximos meses.

La entidad rojiblanca registró, además, un superávit en el ejercicio 2006-2007 de un millón de euros. Así, aunque el club tiene que seguir pagando sus deudas, las perspectivas son halagüeñas. Los gastos en Primera se incrementarán, sí. Pero los ingresos también.

Y ayer, en medio de las celebraciones, el presidente del Sporting, Manuel Vega-Arango, mantenía la calma habitual y abogaba por mantener la línea de trabajo que ha llevado al club de nuevo a casa, a la Primera División. Aunque, eso sí, hubo que aguardar, y sufrir, hasta la última jornada.

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