Los rumiantes muertos en los Picos podrán servir de alimento a las aves carroñeras

REDACCIÓN| GIJÓN

La Consejería de Medio Ambiente confía en presentar «dentro de quince días» la autorización que permitirá que los animales rumiantes muertos en los Picos de Europa puedan servir de alimento a las aves necrófagas y carroñeras. La consejería de tomó esta decisión tras realizar los estudios pertinentes y después de que, en el mes de enero, el director de Picos de Europa, Rodrigo Suárez, trasladase esta propuesta a los representantes de Medio Ambiente en la administración regional.

La autorización incluirá un conjunto de condiciones y de criterios que establecerán en qué ocasiones un animal puede quedarse en ese espacio protegido y cuándo deberá ser trasladado al vertedero de Cogersa, como viene haciéndose hasta la fecha. Allí son eliminados completamente para reducir los peligros de transmisión de ciertas enfermedades.

Por ahora, esta nueva normativa se aplicará únicamente en los Picos de Europa, ya que han sido los únicos que así lo han solicitado, pero desde la consejería no se descarta poder extenderla a otras zonas con similares características.

En la actualidad, la mayor parte de los rumiantes son trasladados al vertedero de Cogersa cuando fallecen, donde son eliminados. La fuerte normativa europea vela por la seguridad de los ciudadanos y marca estas directrices para reducir los peligros de transmisión de ciertas enfermedades, como el de las 'vacas locas', que hacen de los restos de este tipo de animales un material de alto riesgo.

La prohibición de enterrar cadáveres de reses muertas o dejarlas abandonadas, como antaño, en los montes para que sirvieran como alimento a los animales carroñeros sigue siendo rechazada por parte de diversos colectivos. Y no sólo los ecologistas, que han alertado en numerosas ocasiones sobre el riesgo que esto supone para el comportamiento de animales salvajes. También es un medida contestada por los ganaderos, ya que sólo pueden hacer frente al gasto que esto supone contratando un seguro.

Contraproducente

Para algunos conservacionistas, la normativa europea para prevenir la expansión del mal de las 'vacas locas' ha resultado contraproducente para algunas especies amenazadas, como las aves carroñeras, pero también el oso pardo. Al privarles del acceso a los cadáveres que los ganaderos abandonaban tradicionalmente en los montes, la legislación supone una traba a sus costumbres.