Un parque para Camín

Un grupo de amigos y admiradores del artista pone en marcha una campaña de recogida de firmas para que el Ayuntamiento de su nombre a una zona verde

E. C.| GIJÓN
El artista en su residencia de Valdediós. /PALOMA UCHA/
El artista en su residencia de Valdediós. /PALOMA UCHA

El hombre murió pero el artista sigue vivo. Por eso, para que siempre siga en el recuerdo, un grupo de amigos y admiradores de Joaquín Rubio Camín acaba de poner en marcha una campaña de recogida de firmas para que el Ayuntamiento de Gijón dé su nombre a una zona verde de la ciudad.

Los promotores de la idea recuerdan cómo «con su increíble fuerza creadora» el pintor y escultor, premio de Cultura de EL COMERCIO en 2004, «realizó una ingente labor cultural en Asturias y en su ciudad», tanto que «no es fácil pasear por Gijón sin tropezarse con su memoria en forma de obra artística». Esa es la razón por la que consideran necesario «un espacio en el callejero para que recuerde a este ilustre gijonés y genial artista».

Para sumarse a la campaña basta con acercarse a la librería y galería de arte Cornión, en el número 45 de la calle de la Merced, donde se puede dejar la firma. También es posible hacerlo por internet a través de elcomerciodigital, donde sólo es necesario rellenar un formulario con el nombre y el número de identidad.

Joaquín Rubio Camín falleció en Gijón el 28 de diciembre de 2007 tras una vida llena de fecundidad creadora. Nació en el año 1929, en la calle de Cabrales, y en Valdediós tenía su estudio y residencia, pero siempre vivió en Gijón, donde desarrolló su trabajo y donde están la mayor parte de sus amigos y admiradores.

En el año 1947 inauguró su primera exposición en la sala Cristamol, en Gijón, y en 1951 se trasladó a Madrid en donde alcanzó difusión nacional. En el año 1962 recibió el Gran Premio Nacional de Escultura y en esta década su obra alcanzó difusión internacional con la participación en las bienales de Sao Paulo y Venecia.

En 1975 regresó a Asturias desde donde su obra viajó a todos los rincones y llegó a importantes museos, así como los lugares públicos de muchas ciudades, especialmente de Gijón.

Su bibliografía como gran hombre y genial artista es extensa. En el año 2001 recibió la Medalla de Plata del Principado y en 2002 donó el origen de su obra al Ayuntamiento de su ciudad, que fue recibido como «una joya que sólo puede provocar agradecimiento».

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