Asturias es la región más beneficiada por la solidaridad del Estado después de Extremadura

La Administración central gasta en la comunidad hasta 2.700 millones más de lo que ingresa por vía fiscal «Las balanzas no influirán en la financiación», dicen Solbes y Areces

A. SUÁREZ | OVIEDO / MADRID

El Gobierno presentó ayer las controvertidas balanzas fiscales, ansiadas por unos y temidas por otros, pero que al fin y a la postre no han deparado sorpresas, si acaso la confirmación de algunas presunciones. La más evidente, que las llamadas regiones 'pobres' son las que más se benefician de la solidaridad del Estado, con Extremadura y Asturias a la cabeza del escalafón, mientras que las 'ricas' -Madrid, Baleares, Cataluña y Comunidad Valenciana- son las que más contribuyen a la redistribución de fondos y, por tanto, registran un déficit fiscal. La publicación de los datos, correspondientes a 2005 y que entre otras cosas constatan que la Administración central invierte en el Principado hasta 2.700 millones de euros más de lo que recauda por vía fiscal, generó un alud de reacciones. La más concluyente fue compartida al alimón por el Ejecutivo central y el asturiano. Las balanzas fiscales, concluyen ambas instituciones, no influirán «de ninguna manera» en la reforma del modelo de financiación autonómica, ahora en negociación.

Las balanzas fiscales establecen la diferencia entre los ingresos tributarios que percibe el Estado de los ciudadanos de un territorio y el gasto y la inversión que el propio Estado realiza en dicho territorio. En el caso concreto de Asturias, el segundo apartado está por encima del primero en todas las variables estudiadas. La inversión estatal en Asturias es siempre superior a la recaudación fiscal, con diferencias favorables para el Principado en una horquilla de entre 1.980 y 2.780 millones de euros. Porcentualmente, Asturias disfruta de un superávit que se mueve entre el 10,2% y el 14,3% sobre su PIB.

El dibujo que trazan las balanzas fiscales elaboradas por el Gobierno -seis en función de seis metodologías distintas, aunque precisando que «podrían ser muchas más»- no arroja sorpresas. Las comunidades con mayor nivel de renta son las que más contribuyen a la caja común y experimentan un déficit fiscal, con Madrid a la cabeza y Baleares, Cataluña, Comunidad Valenciana y Navarra a continuación. Sin sus aportaciones, varias autonomías lo tendrían muy difícil para salir adelante, con Extremadura como principal beneficiada, Asturias en segundo lugar y, de seguido, Galicia, Melilla, Ceuta, Canarias, Castilla La Mancha, Castilla y León, Andalucía y Cantabria. A su vez, Murcia, País Vasco, La Rioja y Aragón figuran unas veces como contribuyentes y otras como 'deudores', según la simulación escogida.

Sistema progresivo

Este balance no sorprendió para nada al Ejecutivo. «Es lo que cabe esperar de un sistema fiscal progresivo y de una correcta redistribución del gasto público», reflexionó el secretario de Estado de Hacienda, Carlos Ocaña, encargado de explicar tan complejo aluvión de datos. De su boca salió además una afirmación de especial interés para el Gobierno asturiano. Las cifras salen a la luz pública para cumplir el compromiso expreso del presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, con Convergencia i Unió, pero en modo alguno interferirán ni serán referencia en la reforma de la financiación autonómica.

El presidente asturiano, Vicente Álvarez Areces, hizo suyas estas afirmaciones, si cabe con mayor claridad. «Las balanzas fiscales no deben influir para nada en la negociación», recalcó. Incidiendo en la necesidad de tener en cuenta otros criterios al margen de la población, el presidente dejó claro además que en el futuro, y aunque la cesión de tributos a las autonomías aumente, las comunidades menos desarrolladas deben recibir «de uno o varios fondos» las aportaciones necesarias hasta cubrir el coste de los servicios públicos. Esto es, que la solidaridad interterritorial se mantenga.

Otras formaciones políticas asturianas no ven las cosas tan claras. El presidente popular, Ovidio Sánchez, avisó de que la publicación de las balanzas es «una imposición de Cataluña» , que a su juicio pretende utilizar los datos en su favor en la negociación de la financiación. Para Sánchez, los actuales mecanismos de solidaridad con Asturias «corren peligro». Jesús Iglesias, coordinador de Izquierda Unida, consideró «irrelevante» lo sucedido ayer aunque juzgó «injusto» que se hagan públicas las balanzas fiscales y no otros indicadores como las balanzas comerciales.

En otras comunidades la reacción fue más virulenta. CiU, por ejemplo, habló de «expolio fiscal» a Cataluña. La Generalitat, asimismo, promoverá alianzas con otras regiones con déficit fiscal para cambiar el «injusto» sistema de financiación.