El patrón y la 'patrona' de Gijón

PERIODICAMENTE surgen colectivos que tratan de cambiar la historia. Los viejos del lugar recuerdan, por lo menos, tres intentos en los últimos setenta años de esta guerra un tanto soterrada para desterrar al patrón oficial de la villa y puerto de Gijón, San Pedro, declarado como tal en 1630 por el Papa Urbano VIII

Un cartel festivo que habla de Begoña como patrona. / J. C./
Un cartel festivo que habla de Begoña como patrona. / J. C.

Tal parece que en este Gijón de nuestros amores, periódicamente hay personas que se empeñan en cambiar la historia o, como se dice a nivel popular, tratan de 'arrimar el ascua a su sardina'. Cuando no son las calles, son los toponímicos, y ahora, por lo visto, le toca a los santos. Ya estarán ustedes al corriente de la petición de un respetable padre carmelita, perteneciente a una congregación que muchos respetamos y admiramos por su encomiable labor en su concurrida parroquia de Nuestra Señora de Begoña.

Ahora bien, esto no es nuevo, los viejos del lugar, recuerdan ya tres intentos, por lo menos, en los últimos setenta años, de esta 'guerra' (entre comillas) un tanto soterrada para desterrar al patrón oficial de la villa y puerto de Gijón, que no es otro que San Pedro, y visto que la cosa no era posible, ahora se trata de buscarle 'una pareja' al santo patrón, es decir, que como en Gijón no nos privamos de nada, vamos a poner una pica en Flandes. Queremos que nuestra ciudad tenga patrón y 'patrona', y ¿por qué no?

Para quien le interese saber del tema, algo que ya dejaron bien sentado nuestros más prestigiosos cronistas, la primera iglesia construída en Gijón fue la dedicada a San Pedro el Pescador, algo del todo normal si observamos la tradición de la villa poblada por gentes que vivían del mar y de cara a la mar, y este primer templo ya data de un proyecto del año 1411 y se sabe que en 1521 ya existía como tal.

En 1630 el Papa Urbano VIII declaraba oficialmente a San Pedro Patrón de la Villa de Gijón, y en el 'Ceremonial del Ayuntamiento de Gijón del año 1848', figuran con todo detalle los actos oficiales a los que debe asistir la Corporación Municipal con motivo de la Fiesta de San Pedro, Patrón de la Villa.

La relevancia que llegaron a tener los festejos dedicados al Santo Patrón constan en multitud de escritos dignos de toda credibilidad, y también es notorio que con el paso de los años van cambiando y evolucionando las costumbres, y el verano gijonés gana en amplitud, en cuanto a duración se refiere, y en intensidad, en lo concerniente al número y calidad de los festejos acorde con los tiempos que corren, por lo que San Pedro se fue centrando en una fiesta religiosa y los festejos del verano, concretamente en el mes de agosto cada vez son más multitudinarios.

Si a todo esto añadimos que la destrucción de la iglesia de San Pedro durante la Guerra Civil, obligó a un largo paréntesis, utilizando provisionalmente la capilla de la Colegiata del Palacio de Revillagigedo, y una intensa dedicación a la reconstrucción del nuevo templo parroquial, propicia que un sector vinculado a la entonces capilla de Nuestra Señora de Begoña, inste al Ayuntamiento a solicitar el cambio del patronazgo de la villa y puerto de Gijón, algo que se plasma en una petición oficial con fecha 28 de octubre de 1955 a la Santa Sede solicitando que «declare Patrona de Gijón a la Santísima Virgen de La Asunción (no de Begoña), en lugar de San Pedro», a lo que con fecha 14 de diciembre del mismo año el Arzobispado de Oviedo contesta al alcalde de Gijón que «la Sagrada Congregación de Ritos de la Santa Sede, con fecha 18 de noviembre último, ha respondido, después de maduro examen, que no procede dicho cambio».

Es de sobra conocido que en los últimos años, y siendo párroco de San Pedro don Bonifacio Sánchez, conocido popularmente como 'Don Boni', de tan grato recuerdo, l a celebración de la fiesta del patrono fue adquiriendo relevancia, a lo que no fue ajeno la química, no exenta de cierta socarronería, que existía entre 'Don Boni' y el entonces alcalde de Gijón, Vicente Álvarez Areces, cuyos discursos el 29 de cada mes de junio, tanto de 'Don Boni' como de Areces son verdaderas joyas de la historia de 'playos' y 'areneros', que nos quedan como recuerdos imborrables; pero lo verdaderamente importante es que parroquia de San Pedro y Ayuntamiento volvieron a encontrarse en un emotivo acto que aún continúa con la nueva Corporación y el párroco actual.

Volviendo al tema que nos ocupa, lo cierto es que en las misas solemnes de cada 15 de agosto en la parroquia de Nuestra Señora de Begoña, se viene insistiendo sobre un patronazgo a todas luces inexistente, como lo ratifica otro escrito de la oficina diocesana de Información y Estadística del Arzobispado de Oviedo con fecha 21 de abril de 1958, contestando a una petición de José Antonio Daponte Várela, que «acerca del supuesto patronazgo de la Santísima Virgen de Begoña , sobre la villa de Gijón, nada consta con certeza. Aunque el pueblo, en virtud de alguna especial devoción, atribuya a la Santísima Virgen o a cualquier santo el patronazgo sobre la villa, esto nada valdría litúrgicamente sin la confirmación de la Santa Sede. En cuanto a la petición del clero y autoridades de Gijón para declarar Patrona de la Villa a la Santísima Virgen de la Asunción, en lugar de San Pedro, contesta la Sagrada congregación de ritos «Non expedire», es decir, que no era conveniente.

Otro tanto de lo mismo podríamos decir de ciertas afirmaciones proclamando «patrona de Gijón» a Nuestra Señora de Contrueces, de lo que también hay para escribir largo y tendido, aunque con lo anteriormente reseñado se despeja cualquier duda al respecto. Ahora bien, esto de querer cambiar a patronos y patronas, debe ser una fijación de ciertos colectivos, pues, ya en el siglo XVII, la congregación de los Carmelitas Descalzos solicitó de la Santa Sede que Santa Teresa de Jesús fuese declarada «patrona de España».

El Santo Padre contestó declarando como único patrón de España a Santiago Apóstol; pero esa ya es otra historia.

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