Casi la mitad de los 171 lobos muertos desde 2003 fueron abatidos de forma ilegal

Los ecologistas acusan al Principado de elaborar un cambio de ley «basado en mentiras» que amplía las batidas contra el animal

RAMÓN MUÑIZ| GIJÓN
Una mujer observa en Amieva dos animales matados durante una batida. / NEL ACEBAL/
Una mujer observa en Amieva dos animales matados durante una batida. / NEL ACEBAL

El proyecto del Principado tiene tantas frases en favor del lobo como disposiciones que permiten ampliar las batidas para matarlos. Éste es el análisis que hacen los grupos conservacionistas de la revisión del plan del lobo que ha propuesto la consejería de Medio Ambiente y Desarrollo Rural. La reforma tiene estas semanas a los ecologistas intercambiándose datos y leyes a los que acogerse para argumentar una batería de alegaciones con las que enmendar la propuesta.

La reforma llega en un momento en el que son al menos 71 los animales matados al margen de la ley desde 2003. Cazadores furtivos y envenenamientos son responsables del 41,5% de las muertes, según estadísticas que comparten ecologistas y Principado. «Lo grave es que en Asturias no se ha condenado a nadie por esos asesinatos», lamentan en la Asociación para la Conservación y el Estudio del Lobo Ibérico (Ascel).

Cuando se registra un número excesivo de cabezas de ganado dañadas por los lobos, es el propio Gobierno el que autoriza batidas. Esas cacerías legales se han cobrado la muerte de otros 85 animales desde 2003. Es decir, con y sin la ley de su parte, los cazadores han acabado con 156 animales, una cifra cercana a los 200 animales que hoy forman la población asturiana, según diferentes estimaciones.

Si además de Ascel hay grupos como la Coordinadora Ecologista o la Asociación de Amigos de la Naturaleza protestando contra el plan de gestión es porque temen que la reforma ampare una ampliación del número de matanzas con apoyo oficial. «Es que todos los cambios que incluye se basan en una interpretación que es mentira», analiza Alberto Fernández, biólogo que representa al frente ecologista en el comité consultivo del plan de gestión. A su juicio, el error está en asumir que los lobos se extienden en la región. «Es una falsedad que propagan ganaderos no profesionales para proteger sus intereses, y de la que la Administración ha quedado cautiva», denuncia. En su apoyo esgrime que «el presidente de los cazadores fue uno de esos promotores, alegando que los lobos estaban acabando con los corzos, y al final ésta ha sido la campaña en la que más animales han logrado cazar».

Medio Ambiente también recibirá una alegación al margen de este frente. El Fapas apoya a grandes rasgos el plan propuesto por el Gobierno, pero advierte de que uno de los puntos «permite actuaciones puntuales a las que, el gestor se puede acoger para ampliar las batidas», reconoce el presidente del colectivo, Roberto Hartasánchez. «El grueso de la medida es aceptable, y muchas de las críticas que le llegarán es de ecologistas que no comprenden los intereses de los ganaderos, son ecologistas de ciudad», argumenta.