El peso de la energía nuclear en la producción eléctrica nacional se reduce a la mitad en 18 años

Su participación en el sistema de electricidad bajará del 18% actual al 15% en 2016 ante la apuesta del Gobierno por las renovables

ELENA RODRÍGUEZ| GIJÓN
GRÁFICO: E.C./
GRÁFICO: E.C.

El peso de la energía nuclear en la producción eléctrica española se ha reducido a la mitad en los últimos dieciocho años. En 1989, la denominada 'energía del átomo' contribuía en un 37,9% a la generación eléctrica del país. Desde que empezó a operar en España la primera central nuclear -la de José Cabrera, en Guadalajara, en 1969, actualmente clausurada-, nunca hasta ese momento esta fuente energética había alcanzado una cuota tan elevada. El año pasado ese porcentaje se situaba en torno al 18%. En concreto, en el 17,6%. Es decir, en los últimos dieciocho años se ha reducido a la mitad.

La previsión del Gobierno es continuar en esta línea. Según la 'Planificación de los Sectores de Electricidad y Gas 2008-2016' del Ministerio de Industria, el objetivo es que la energía nuclear tenga un peso menor del que tiene ahora y rabajarlo cerca de tres puntos, hasta el 15%.

Este dato contrasta con los de otros países de la Unión Europea. Según los datos del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), en Francia, el 76,84% de la electricidad es de origen nuclear; en Bélgica, el 54,04%; en Suecia, el 46,11%, y en Suiza, el 40,03%. En países del Este como Lituania tiene un peso del 64,36% y en Eslovaquia, del 54,29%. En toda la Unión Europea, la producción nuclear alcanza el 30%.

En un momento en el que España importa cerca del 85% de los productos energéticos que consume (principalmente petróleo y gas) y la emisión de gases de efecto invernadero se ha disparado en nuestro país un 49% más que en 1990, son numerosas las voces que reclaman una mayor apuesta por la energía nuclear. La consideran más 'limpia' (según el Foro de la Industria Nuclear, evitó en España la emisión de más de 40 millones de toneladas de CO2) y más fiable a la hora de asegurar el suministro eléctrico.

Curiosamente, fue el ex presidente de Gobierno Felipe González quien se postuló a favor de abrir un amplio debate cuando su Gobierno paralizó las obras de cinco centrales nucleares (Lemóniz I y II, en Vizcaya; Valdecaballeros I y II, en Badajoz, y Trillo II, en Guadalajara). A la defensa de esta fuente energética se han ido uniendo posteriormente la patronal española CEOE, la asturiana Fade y la propia del ramo, Unesa, economistas y líderes sindicales.

Precisamente, el secretario general del SOMA, José Ángel Fernández Villa, reclamó a principios de este mes, en la fiesta minera de Rodiezmo, la apertura de un debate sobre la generación energética, sin excluir la nuclear. Sin embargo, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, rechazó de plano esta posibilidad: «Jose Ángel, ya sabes que conmigo los cantos de sirena de los más poderosos no tienen nada que hacer. No va a ser mi Gobierno el que apueste por la energía nuclear. No por razones de seguridad o de coste, sino porque debemos dejar a las nuevas generaciones una política basada en nuevos parámetros», que resumió «en apostar por las energías renovables, mantener el carbón y ahorrar energía».

Menos carbón

En este sentido, el Gobierno aprobó hace tres años el 'Plan de Energías Renovables 2005-2010', cuyo objetivo es que las fuentes 'limpias' (energía eólica, solar, biomasa) supongan el 29,4% de la utilizada para producir electricidad. En un horizonte más amplio, en el escenario que ha dibujado para 2016, el Gobierno pretende que las energías renovables tengan un protagonismo aún mayor, en torno a un 33%.

Este es el dato que resulta de sumar los datos adelantados por Industria en la planificación energética, en la que la eólica contribuirá a la generación eléctrica en un 17%; la hidráulica, un 9% (contando con el bombeo hidráulico), y el régimen especial (instalaciones con una potencia menor de 50 MW que usan renovables), el 7%.

El carbón será una de las fuentes energéticas que más peso pierdan, puesto que pasará del 24% actual al 14% en 2016. El gas se mantendrá estable, en torno al 30%, aunque, según los últimos datos actualizados de Industria, podría aminorarse al pasar del 32% de 2007 al 28% de 2016.

En definitiva, lo que pretende el Ejecutivo de Zapatero es priorizar las renovables y contribuir a la eficiencia energética para reducir la dependencia del petróleo. De hecho, su plan de ahorro energético busca recortar un 10% el consumo de petróleo y ahorrar 5.000 millones de euros anuales.

Ahora bien, con vistas al futuro, el Gobierno español tendrá que ser aún más ambicioso en la apuesta por las renovables, pues así se lo ha exigido la Comisión Europea a los veintisiete miembros de la UE. En 2020, el 20% de la energía que consuman tendrá que proceder de renovables. En España ese dato es del 7%.

Esta propuesta fue planteada el pasado mes de enero, casi un año después de que el Consejo de la Unión Europea marcara dichas directrices y abriera la puerta para que, en los Estados miembros, se planteara el debate sobre la energía nuclear con los agentes implicados. Sin embargo, a raíz de las declaraciones del presidente del Gobierno y de los últimos acontecimientos, todo indica que la nuclear va a ir a amenos.

La fuga de partículas radiactivas de Ascó I, en Tarragona, y el incendio en un generador eléctico en la central de Vandellós II, en la misma provincia catalana, ha hecho que el Gobierno lance un serio aviso al sector. De hecho, el Consejo de Seguridad Nuclear ha exigido mejoras e inversiones en seguridad y ha advertido de que tendrá en cuenta su cumplimiento para renovar el permiso de explotación de las plantas, previsto entre los años 2009 y 2011.

Almacenar los residuos

En España hay ocho reactores nucleares: Santa María de Garoña (Burgos), Almaraz II (Cáceres), Ascó I y II (Tarragona), Cofrentes (Valencia), Vandellós II (Tarragona) y Trillo (Guadalajara). Uno de los escollos sociales de la 'energía del átomo' es la gestión de los residuos.

En 2006, el Gobierno aprobó que España dispusiera de un almacén temporal centralizado para albergar los residuos de alta actividad. Hasta ahora no ha habido avances y permanecen controlados en las piscinas de las centrales nucleares.

En El Cabril (Córdoba) se almacenan los de media y baja actividad. Enresa es la empresa pública encargada de gestión de los residuos radiactivos.