Preciado y Camacho, dos entrenadores de carácter

Preciado y Camacho tienen métodos similares, basados en la motivación y la agresividad, independencia en su trabajo y mentalidad ofensiva

MANUEL ROSETY| GIJÓN
Manuel Preciado, en una de las sesiones en Mareo, impuso un cambio de mentalidad en la plantilla del Sporting. / J. BILBAO/
Manuel Preciado, en una de las sesiones en Mareo, impuso un cambio de mentalidad en la plantilla del Sporting. / J. BILBAO

Manuel Preciado y José Antonio Camacho tienen cierto paralelismo en sus líneas de trabajo, con la motivación y la agresividad como datos relevantes de las fórmulas que utilizan en sus vestuarios, al margen de sus criterios tácticos y técnicos, además de llevar como bandera la independencia en su trabajo y gustos de fútbol ofensivo.

Ambos fueron defensas en sus trayectorias como jugadores profesionales. Tuvo una mayor relevancia el murciano, cuyo historial se desarrolló en el Real Madrid, entre 1974 y 1989, tras un paso por el Albacete en época juvenil. También fue internacional en 81 ocasiones. Su línea se cortó durante 20 meses por una grave lesión que sufrió en 1978 y de la que salió adelante, en gran parte, por su capacidad de sufrimiento.

El cántabro tuvo una línea más modesta, iniciada en su querido Racing, para luego seguir en el Linares, Mallorca, Alavés y Ourense, para finalizar en Torrelavega, donde cogió pasó al banquillo.

Como técnico, Preciado también tuvo una trayectoria distinta, pero prolongada, como la de Camacho, aunque empezó tres años más tarde. Prolongó algo más su actividad, además de ser dos años más joven. El montañés empezó en la Gimnástica de Torrelavega, donde logró su primer ascenso; Racing B, donde consiguió el segundo; Racing, Levante, donde obtuvo el tercero; Murcia, otra vez Racing y Sporting, donde forjó su cuarto cambio de categoría.

El entrenador murciano ya empezó en Primera, con pasos por el Rayo, Espanyol (en dos etapas), Sevilla, Benfica, también en dos épocas, y Real Madrid, además de cuatro años al frente de la selección española.

Camacho mostró la fuerza de su carácter en el Real Madrid. En la primera contratación no llegó a iniciar la competición, al renunciar a su puesto por discrepancias con sus dirigentes. En la segunda también abandonó al poco tiempo, al no asumir determinados criterios del club. Primero fue en la etapa de Lorenzo Sanz y después en la de Florentino Pérez, en plena etapa de los 'galácticos'.

Preciado pasó por una situación similar en el Racing cuando el ucraniano Dimitri Piterman adquirió el control del club cántabro. Su primera decisión fue asumir poderes técnicos. El entrenador de El Astillero abandonó la misma noche en la que el dirigente indicó las nuevas directrices al cuadro técnico.

La exigencia que Camacho pide a sus jugadores es similar a la que daba como futbolista. Una de sus anécdotas se recuerda en el banquillo del Sevilla, cuando recriminó a uno de sus jugadores que se acercara al banquillo para ser atendido por un golpe en un dedo.

Preciado llegó a Gijón en una época en la que la que el entorno rojiblanco estaba alicaído. El técnico cántabro transmitió optimismo, además de aplicar un fútbol ofensivo, lo que empezó a dejarse notar en la afición, que volvió a engancharse con el equipo, pese a que en la primera temporada hubo algunos apuros para mantener la categoría. En la pasada campaña llegó el anhelado ascenso.

Camacho fue elegido en Pamplona por su estilo y por su proyección mediática. Los dirigentes pamploneses confían en que pueda dar un giro a la actitud de la plantilla navarra, aunque esta semana sólo tendrá dos entrenamientos para trabajar con su nueva plantilla al completo, ya que hasta esta noche no regresarán los iraníes Nekounam y Masoud Shojaei, el checo Plasil y el húngaro Vadocz. El navarro Azpilicueta se reincorpora esta mañana, tras su estancia en la selección sub 21, y el portugués Dady también llegó ayer. Es el efecto del 'virus' FIFA que al Sporting sólo le afectó en el caso de Canella. Los primeros que regresaron se libraron de las lesiones.

Preciado parece más identificado con la gente de su vestuario, mientras que Camacho es más distante, aunque, como en el caso de Preciado, una de sus bazas es mantener la unión en los vestuarios, aspecto que le resultó más complicado en clubes de mayor renombre. Aunque su imagen aparente un enfado casi permanente, es una forma de mostrar su exigencia permanente en el trabajo de sus jugadores.

Tácticamente, ambos coinciden en una base con una defensa de cuatro zagueros, con las diferentes variantes que ello ocasiona. Aunque usan un único delantero específico, la filosofía es de trabajo en todas las líneas, empezando por la delantera, con mucha presión.

Ante el partido del domingo en El Molinón, la asignatura pendiente de Preciado es volver a ganar en casa, mientras que Camacho pretende recuperar el olfato goleador de Osasuna, que en seis partidos lleva sólo dos goles, uno de los cuales fue materializado al lanzar un penalti.

Los banquillos de El Molinón van a tener unas especiales vibraciones, por el estilo de sus principales inquilinos.

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