José Miranda es condenado a ocho años de inhabilitación por prevaricación

El ex alcalde riosellano es encontrado culpable de dar una licencia a su mujer a sabiendas de que era irregular

M. ROJO| RIBADESELLA
Miranda, a la izquierda con el pelo blanco, antes de declarar ante la jueza. / M. ROJAS/
Miranda, a la izquierda con el pelo blanco, antes de declarar ante la jueza. / M. ROJAS

Ya hay sentencia. El ex alcalde de Ribadesella, el popular José Miranda, fue declarado culpable de un delito de prevaricación urbanística por la jueza del Juzgado de lo Penal número tres de Oviedo, donde se le juzgó por el caso relativo a la construcción de una vivienda en el terreno protegido de Covarosa, en Ribadesella. Así, aunque tras quedar fuera de la alcaldía en las últimas elecciones municipales Miranda decidió retirarse de la vida política, la magistrada le condena a ocho años de inhabilitación especial para empleo y cargo público. Asimismo, también deberá pagar una multa de 4.500 euros. Además, se condena a su mujer, Irene Vidal, como cooperadora necesaria del delito.

De lo que sale absuelto el ex mandatario riosellano es del delito contra la ordenación del territorio por el que también estaba acusado.

En su auto, la jueza María Paz González-Tascón asegura que mediante la solicitud de licencia para realizar unas obras menores en una casa de su propiedad, los acusados «enmascaran la realización de la construcción realizada, evitando de este modo todo control y fiscalización externa por parte de la Comisión de Urbanismo y Ordenación del Territorio de Asturias». Además, dice que José Miranda «no sólo no se abstuvo de intervenir en el otorgamiento de la licencia concedida a su esposa, sino que resolvió conceder la misma sabedor de que las obras superaban notoriamente las descritas en la licencia», unas licencias que en su día ya fueron declaradas nulas de pleno derecho por medio de un contencioso administrativo.

Por eso, asegura que los hechos juzgados «son legalmente constitutivos de un delito de prevaricación urbanística». También desbarata los argumentos utilizados por la defensa «para justificar tan flagrante y burda ilegalidad», esto es, que tal y como explicó EL COMERCIO tras la vista oral, Miranda dijo «desconocer tal deber de abstención y pretendió hacer ver que actuó de forma mecánica sin percatarse de quién era la peticionaria de la licencia», que no era otra que su propia esposa.

«Mínima credibilidad»

Además, asegura la jueza que «resulta contrario a toda lógica y mínima credibilidad que el acusado, con más de seis años de experiencia al frente de un Ayuntamiento costero con un creciente e importante desarrollo urbanístico como es Ribadesella, fuese prácticamente un analfabeto en temas relativos a licencias de obra».

La jueza considera «plenamente acreditado» que las obras efectuadas sobrepasan de forma «notable» las solicitadas en dicha licencia y que los acusados pretendieron «camuflar en simples obras menores la ejecución de una verdadera construcción que por estar en terreno no urbanizable debería someterse al control de la CUOTA». Así, la condena llega por considerar la magistrada que «otorgándose licencia a sí mismo y a su esposa, supone un actuar totalmente arbitrario e implica el uso interesado de los poderes públicos que le fueron atribuidos».

Contra esta sentencia aún cabe recurso ante la Audiencia Provincial, derecho del que presumiblemente harán uso todas las partes. Por el momento, la acusación particular, representada por el letrado Francisco Javier Medina Díaz, ya anunció que recurriría, al no estar conforme con la libre absolución por el delito contra la ordenación del territorio que se le imputaba a Miranda y que, por otra parte, le libra de tener que derribar la construcción de Covarosa. Unas polémicas obras efectuadas en 2002 y que supusieron un arma arrojadiza de la oposición a lo largo de más de dos legislaturas.