El método 'albertods'

Luis Alberto Díaz, profesor del IES Pando, desarrolla una aplicación informática para cuadrar las guardias de los docentes en los centros educativos

SUSANA NEIRA| OVIEDO
El profesor Luis Alberto Díaz, frente al ordenador. /M. ROJAS/
El profesor Luis Alberto Díaz, frente al ordenador. /M. ROJAS

Cualquiera que ponga en el buscador de internet Google los términos 'programa', 'profesores' y 'guardia' encuentra como primera referencia una página web llamada 'www.albertods.com'. La administra el profesor del IES Pando, Luis Alberto Díaz, el mismo que justifica con esta sencilla prueba que ha diseñado un programa pionero en España.

La idea de crear una «aplicación web», como él la denomina, para cuadrar las guardias del profesorado surgió de su experiencia como jefe de estudios del instituto de Pumarín. «La asistencia o no de un profesor se escribe siempre en un papel y si luego llega, se borra con 'tippex'», explica este experto en Tecnología e Informática. Además, hay que buscar a un docente libre para cubrir la ausencia y enviar cada mes un listado a la Consejería de Educación con las faltas.

El control de las bajas y su justificación, la rotación de los profesores y la supervisión de las horas de guardia se pueden resolver prácticamente a golpe de ratón. Si falta un profesor por una baja repentina, el programa indica directamente quién debe cubrir su hueco y en qué clase. Con el método de Luis Alberto Díaz, todo queda registrado en una base de datos, sin necesidad de bolígrafos ni tachones. «Está todo automatizado», resume.

Poco trabajo

Tras unos meses de diseño y después de pulirle unos fallos iniciales, el IES Pando lo implantó en el curso 2006-2007. «Este año lo pusimos en el Naranco», añade. Para los centros da poco trabajo: le envían a principios de curso la información necesaria, y Díaz combina las tablas de los horarios, los profesores y las guardias.

Las demostraciones se pueden ver en su página web. Para disponer de las tablas cuadradas hay que ponerse en contacto con el docente, que ya ha iniciado la comercialización de la aplicación. «Cuesta unos 200 euros al año», calcula. De momento, lo aplican dos centros, pero confía en que a través del «boca a boca» más institutos prueben su sistema.