«Esto es un verdadero paraíso»

La baronesa Thyssen visita Covadonga y Lastres junto a un grupo de amigos entre ellos la tía de doña Letizia, Henar Ortiz

M. ROJO | COVADONGA / LASTRES
César Álvarez, Henar Ortiz, Carmen Thyssen, Ricardo Fanjul, Mercedes Lasarte, Antonio Olivar y su hija Cristina. / SAN MARTÍN/
César Álvarez, Henar Ortiz, Carmen Thyssen, Ricardo Fanjul, Mercedes Lasarte, Antonio Olivar y su hija Cristina. / SAN MARTÍN

Aunque se llama María del Carmen Rosario Soledad Cervera Fernández, todos la conocen como Tita. Domina varios idiomas y conoce mil y un rincones especiales del mundo, pero aún así tenía especial interés por visitar el Santuario de Covadonga. Por eso, cuando el director adjunto de la revista Hola -el asturiano de Lastres José Antonio Olivar- la invitó a conocer su pueblo, no se lo pensó dos veces. El concejo de Colunga la recibió el miércoles. Tras una frugal cena a base de salpicón y merluza (la baronesa puso especial interés en probar la especialidad de la casa), Carmen Thyssen pasó la noche en Casa Eutimio. Ayer, a eso de las once de la mañana, su Mercedes blanco con cristales tintados abandonaba la villa marinera en dirección al Santuario. «Estando en Asturias tenía que venir a ver a la Santina», decía poco después.

La baronesa Thyssen dedicó una sonrisa a todo aquel que se le acercaba, posó para fotos con los turistas y hasta firmó autógrafos a quien se lo pidió. Recorrió la Basílica y visitó la Santa Cueva. En su paseo se encontró con una pareja de alemanes que se pararon a saludarla. A ella y al grupo de amigos que la acompañaron en su visita a Asturias. Además del anfitrión y su hija Cristina, estuvieron con la baronesa la tía de la Princesa de Asturias, Henar Ortiz; la pintora argentina Mercedes Lasarte, y el artista Ricardo Arias Fanjul, quien le regaló un cuadro como recuerdo de su estancia en Asturias.

No fue el único detalle que se llevará del viaje, ya que también tuvo tiempo para entrar en una de las típicas tiendas de regalos de Covadonga, donde se pasó un buen rato escogiendo souvenirs. «Se llevó bastantes cosas de la tienda, hasta se acordó de coger una cosa para el jardinero», explicaban después las dependientas.

Café en Covadonga

Después fueron recibidos en el Gran Hotel Pelayo por el presidente del Consejo de Administración de Hostelería del Real Sitio, César Álvarez Montoto, que también fuera director del Parador de Cangas de Onís. Allí se tomaron un café entre las miradas furtivas de los clientes del hotel y la sorpresa de los camareros.

Antes de volver a Lastres, el grupo posó para EL COMERCIO con la Basílica de fondo. «La verdad es que lo que tenéis aquí es un verdadero paraíso», reconoció la baronesa. Aseguró que le hubiese gustado visitar los Lagos de Covadonga, pero el tiempo apremiaba. Eran casi las cuatro y aún no habían comido.

De vuelta a Lastres, algunos medios de comunicación la esperaban ya en la puerta del restaurante. Aunque la visita era privada, es difícil pasar inadvertida siendo Carmen Cervera. De hecho, el grupo tenía previsto haber venido hace ya unas semanas, pero una filtración a la prensa les obligó a retrasar la visita. De nuevo en Casa Eutimio, y tras disfrutar de las excelencias del paisaje asturiano, decidieron rendir homenaje también a los productos del mar Cantábrico. Chipirones afogaos, lubina al horno, almejas a la marinera, quisquillas y un bogavante formaron parte del menú que, junto a la sobremesa, les mantuvo entretenidos hasta cerca de las siete de la tarde.

Después, Tita Cervera dejó atrás Lastres y partió en su Mercedes en dirección a Madrid. La visita fue fugaz, pero «entrañable». Eso dijo ella.

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