Condenado a cuatro años de cárcel por vender el mismo piso a tres clientes distintos

El Supremo ratifica una sentencia de la Audiencia Provincial contra la Inmobiliaria Viram por apropiación indebida La primera compradora adelantó 88.100 euros por la vivienda de 258.000 euros

OLAYA SUÁREZ| GIJÓN

El Tribunal Supremo ha condenado al representante legal de una empresa inmobiliaria de Gijón a una pena de cuatro años de cárcel por apoderarse de 88.100 euros que una clienta le había adelantado por la compra de un piso que tenía un valor total de 258.000 euros. El procesado, además, había vendido a otras dos personas distintas la misma vivienda sin que en ninguno de los tres casos llegase a entregar el inmueble.

La sentencia impone también al acusado el pago de una multa de 2.160 euros por su responsabilidad en los hechos delictivos. El fallo del Tribunal Supremo deniega, de este modo, un recurso de casación interpuesto por el procesado en relación a la sentencia del 10 de diciembre de 2007 interpuesta por la sección octava de la Audiencia Provincial, con sede en Gijón.

Los hechos se remontan a noviembre del año 2004, cuando el condenado, representante de la empresa Inmobiliaria y Promotora Viram, vendió a una mujer el piso, compromentiéndose a entregárselo en menos de un año, en agosto de 2005, una vez que las obras de rehabilitación que se estaban llevando a cabo estuviesen terminadas.

En ese intervalo de tiempo, la compradora del inmueble adquirió dos plazas de garaje en el mismo edificio por valor de 24.000 euros cada una. La mujer incluso vendió su propio piso para poder hacer frente a los pagos y entregó al representante de la inmobiliaria 88.100 euros.

El empresario fue dilatando la fecha de entrega hasta el punto de que, en septiembre de 2006, apenas habían comenzado las obras. Fue entonces cuando la compradora solicitó la devolución del dinero que había adelantado. «Tras muchos requerimientos y evasivas, sólo devolvió 26.000 euros, alegando que carecía de efectivo», recoge la sentencia.

Sin rehabilitación

La vivienda, a su vez, había sido vendida dos veces a terceros. «Evidentemente, según los propios hechos, dicha rehabilitación no llegó a hacerse y, por ende, la finca no fue entregada, ni realizada la enajenación con abono del correspondiente precio, llegando incluso el recurrente a llevar a cabo operación semejante, respecto al mismo inmueble, con otras dos personas más y habiéndose producido tan solo el reintegro de 26.000 euros de la primera compra», explica la sentencia de la sala de lo Penal del Tribunal Supremo, donde fue recurrido el fallo judicial de la Audiencia Provincial.