Ibarretxe y Patxi López se sientan en el banquillo

Ambos son acusados de ser «cooperadores necesarios» en las reuniones que mantuvieron con dirigentes de Batasuna

JOSEBA GARCÍA| BILBAO
El juez Díaz de Rábago, en la sala de vistas. / EFE/
El juez Díaz de Rábago, en la sala de vistas. / EFE

El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) juzgará a partir de hoy y por primera vez en la historia a responsables políticos por dialogar en busca de la paz durante la pasada y fallida tregua de ETA. La inédita fotografía sentará en el banquillo de los acusados al 'lehendakari' Ibarretxe, a los socialistas Patxi López y Rodolfo Ares y a parte de la dirección de la ilegalizada Batasuna con su entonces portavoz, Arnaldo Otegi, al frente. Todos ellos defendieron ayer su inocencia y el valor de la palabra como instrumento para resolver problemas. La Fiscalía considera que no hay delito, por lo que no presentará acusación alguna durante la vista.

Un tribunal dirigido por el presidente de la Sala de lo Social, Manuel Díaz de Rábago, sin experiencia en casos penales, juzgará hoy en Bilbao el denominado 'caso Ibarretxe'. Deberá decidir si cabe condena o no contra Ibarretxe por reunirse el 19 de abril de 2006, en el palacio de Ajuria Enea, con los batasunos Arnaldo Otegi, Pernando Barrena y Juan José Petrikorena, y contra el secretario general del PSE y el portavoz de esta formación, Patxi Löpez y Rodolfo Ares, por hacer lo propio el 6 de julio del mismo año con Otegi, Rufi Etxebarria y Olatz Dañobeitia en un hotel de San Sebastián.

A los dirigentes de la llamada izquierda 'abertzale' se les acusa de delito de desobediencia por burlar la sentencia de ilegalización dictada por el Tribunal Supremo contra Batasuna en 2003. Al 'lehendakari' y a los dirigentes socialistas se les imputa ser cooperadores necesarios para la comisión de esos delitos.

La acusación popular, ejercida por el Foro de Ermua y el colectivo Dignidad y Justicia, demanda entre dos años y dos años y nueve meses de cárcel contra el 'lehendakari'; entre 9 meses y 1 año de prisión para López y Ares; y entre 1 y 4 años para los dirigentes de Batasuna, además de diversas penas de inhabilitación.

La vista podría prolongarse durante tres semanas. Más de medio centenar de testigos declararán a petición de las partes, excepto la de los líderes del PSE, que no ha presentado ninguna solicitud. Entre los citados se encuentran el presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, y el ex presidente Aznar; el ministro del Interior, Pérez Rubalcaba, y su antecesor, Mayor Oreja; el presidente del PNV, Íñigo Urkullu; el ex presidente italiano Francesco Cossiga; el Nobel de la Paz, Pérez Esquivel o el sacerdote y mediador en Irlanda, Alex Reid.

El presidente del PNV, Íñigo Urkullu, aseguró que el juicio «jamás debería haberse celebrado» y calificó de «grave desatino que se siente en el banquillo de los acusados al diálogo político pues eso, y no otra cosa, hicieron todos los imputados».

El secretario general del PSE, Patxi López mostró su convicción de que el juicio «quedará en nada» porque, dijo, «no hay nada punible» en su proceder y «no habrá ningún tribunal que pueda decir que la política no tiene que servir para avanzar en el camino de la paz». López reiteró que «en esas mismas condiciones, en aquel entonces, volvería a hacerlo», al tiempo que denunció que el juicio «tiene un claro impulso político», cuyo origen situó en la derecha.

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