Fallece Miguel Ángel Pidal, el guarda mayor del coto de Llanes

El funeral se celebrará hoy a las cuatro de la tarde en la basílica de Santa María de Concejo

GUILLERMO F. BUERGO.| LLANES
Pidal, durante una entrevista a EL COMERCIO. / N. A./
Pidal, durante una entrevista a EL COMERCIO. / N. A.

A primeras horas de ayer se conoció en Llanes el fallecimiento de Miguel Ángel Pidal Álvarez, de 62 años y guarda mayor del coto local de Socoa. La noticia causó honda impresión a pesar de que Pidal sufría desde hace meses una enfermedad irreversible. La mayoría de los vecinos valoraron en el difunto su gran afición a la caza, así como su pasión por la Virgen de la Guía, de cuyas andas era un habitual porteador en las fiestas del mes de setiembre. El funeral se celebra hoy en la basílica de Santa María de Concejo, a las cuatro de la tarde.

La mayor parte de la vida laboral de Miguel Ángel Pidal estuvo vinculada al coto de Llanes desde el puesto de guarda mayor de la sociedad. Comenzó en el mes de octubre de 1982 y permaneció en el cargo hasta recibir la baja laboral por enfermedad el pasado mes de agosto. Fueron casi 27 años de trabajo que los cazadores le agradecieron en un homenaje celebrado hace un año.

En aquel reconocimiento público estuvieron presentes José Elvira Buergo, Manuel Bulnes Bulnes y José Miguel Gutiérrez Buergo, tres de los presidentes de la entidad de cazadores a lo largo de su historia. Ayer, José Elvira definió a Pidal como una persona que «se dedicó en cuerpo y alma, con su manera de ser, a la protección de la caza en el concejo». Incluso señaló que «Pidal no tuvo horas, ni días, para el cuidado del coto, al que dedicó toda su vida, porque era su mayor ilusión».

Muy «afectado» por el fallecimiento de Pidal se manifestó Manuel García Toribio 'Garci', quien durante 17 años trabajó, «codo con codo», con el guarda desde sus cargos de vicepresidente, tesorero y secretario de Socoa. Para García Toribio «Pidal sabía más de caza que todos nosotros juntos» y, además, «fue un hombre que más que trabajar para Socoa, vivió la sociedad como si se tratase de su propia empresa». De hecho, llegó a reconocer que «Socoa tiene que estar en deuda permanente con una persona como Pidal».

El actual presidente, José Miguel Gutiérrez, definió a Pidal como «una persona que lo dio todo por Socoa, de forma desinteresada» y que incluso «todavía miraba por el buen funcionamiento del coto, a pesar de su enfermedad».