«Amén a una decisión incomprensible»

Cientos de personas despidieron ayer en Valdediós a los cuatro monjes cistercienses que hoy abandonan el monasterio por orden del Vaticano

MIGUEL MORÁN| VALDEDIÓS
Gibert recibió numerosas muestras de afecto. A la izquierda, Martín Caicoya, presidente del Círculo de Valdediós. /  J. PAÑEDA/
Gibert recibió numerosas muestras de afecto. A la izquierda, Martín Caicoya, presidente del Círculo de Valdediós. / J. PAÑEDA

Con un «hay que decir amén a situaciones que no comprendemos», el padre Jorge Gibert se despedía de sus feligreses en la homilía de mediodía. Una misa especial, ante cientos de fieles que se acercaron a despedirse de los cuatro monjes cistercienses -el prior Gibert, los padres Mássimo y Lawrence y el hermano Francisco Javier- que hoy abandonarán por orden del Vaticano el monasterio de Valdediós.

Más de tres lustros de vecindad dejaron una profunda huella en todos los que se acercaron al valle en una mañana muy fría y húmeda. «Tanto tiempo y cariño no se pueden borrar de un plumazo. Me llevo muchos amigos que me quieren y me hicieron sentirme como en casa», acertaba a decir emocionado el padre Mássimo a la puertas del monasterio, mientras recibía el caluroso abrazo de muchos de ellos. Ahora, su destino será un monasterio italiano que aún no conoce. Igual de conmovidos, pero más esquivos a la hora de hablar, se mostraban el prior y el padre Lawrence, que desde su habitual puesto en las alturas sacaba las últimas notas de un órgano que ayudó a conservar.

El prior ya había expresado alto y claro desde el púlpito sus sentimientos: «Ha sido una decisión difícil de entender y mucho más de aceptar». Para concluir su sermón con un agradecimiento a «todos los asturianos por el interés, la amistad, el aprecio, la cooperación, la ayuda y la comprensión que hemos recibido durante todos estos años».

Apoyo de Cubera

Etelvino González personificaba ayer esa estima hacia los monjes ya que, como presidente de la Asociación de Amigos del Paisaje de Villaviciosa 'Cubera', había movilizado a cientos de personas para darles una despedida «como se merecen». «Del aprecio que les tenenemos habla el hecho de que fueron recibidos por seis personas y hoy aquí estamos cientos», decía tras enumerar algunos de los méritos de los cistercienses: «Laboriosidad, ejemplaridad de su vida monacal y la acogida de toda manifestación cultural».

En este apecto el Círculo Cultural de Valdediós, que nació con la llegada de los monjes, sentía el día de ayer como «una jornada de duelo», según su presidente Martín Caicoya. Ese vacío también se medía en términos económicos. José Fernández García-Jove, que siguió la rehabilitación del monasterio como gestor de fondos europeos apuntaba: «Aquí se gastaron 2.000 millones de pesetas y sin ellos al cuidado esto puede acabar en una ruina».