Tres milenios unidos por un millar de caminos

El Arqueológico inaugura una exposición sobre la Vía de la Plata que muestra por primera vez las últimas huellas halladas en el ramal asturiano

PACHÉ MERAYO| OVIEDO
Tres milenios unidos por un millar de caminos

Dos impresionantes milarios de aquellos que marcaban el camino y servían de propaganda a los emperadores romanos en los márgenes de la ruta, la misma que unía originalmente Astorga (entonces Astúrica Augusta) con Mérida (Emérita Augusta) y que acabó haciendo trayecto oficial de Asturias a Andalucía, saludan al visitante en el nuevo Arqueológico. Justo al lado, un verraco de la II Edad de Hierro. Juntos enmarcan el primer hito del museo levantado en el viejo monasterio de San Vicente, que ayer inauguró el ministro de Cultura, César Antonio Molina, tras el final de su reforma integral y años de silencio expositivo. Las tres son las primeras piezas de la muestra 'La Vía de la plata. Una calzada y mil caminos', hoja de ruta de una historia de tres mil años, que permite conocer las diferentes culturas y sus muchas etapas. Habla de cómo se prolongaron los senderos y qué puentes se fueron tendiendo. Y por si fuera poco de paso muestra, aunque sólo hasta abril, la nueva faz del equipamiento y, por primera vez, algunas de las piezas halladas en el ramal transmontano (el asturiano) de esa milenaria vía.

La exposición, que ya estuvo en Mérida, Santiago, Astorga y Sevilla suma en Oviedo al catálogo de orfebrería, estelas funerarias, milarios, cerámicas y paneles, una segunda colección, 'Hacia el Finisterre Cantábrico', con algunos de los últimos frutos de las excavaciones en el campamento romano de la Carisa, en la viaria de Lugo de Llanera, conocida como Lucus Asturum, en la necróplis tardorromana de Paredes y en el Proyecto Gijón, que incluye la Campa Torres y las cívitas de Cimadevilla. Exhibidas en cinco vitrinas y seleccionadas por la catedrática de Arqueología de la Universidad Autónoma, Carmen Fernández Ochoa, «como una muestra complementaria, pero independiente» de la organizada por la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, es, en realidad, el primer acercamiento al verdadero futuro del Museo Arqueológico, que quedará definitivamente abierto este mismo año, según confirmó en la exposición el presidente Areces. Todas ellas serán exhibidas en la colección permanente, en cuyo discurso expositivo se trabaja, precisamente, bajo el asesoramiento de Fernández Ochoa.

Son algo más de medio centenar de fragmentos del pasado, entre los que destaca sobremanera las monedas halladas en el yacimiento de la Carisa, «claves para interpretar que el campamento funcionó en diferentes momentos de la conquista». Llaman la atención también varias clavijas de tiendas (de campaña) y el llamado Depósito de Cenero, un tesoro de 200 monedas del siglo II que fueron halladas durante las obras de construcción de la autopista AS-II. Vasijas de barro y cerámica, piezas de cristal del siglo IV, restos de mosaicos y placas de mármol de la época romana completan este singular anexo de la exposición, en el que la única pieza no original es el ara de Augusto, que custodia la familia Manzanares en el Tabularium Asturiensis y de la que siempre hubo una «mala copia en el Arqueológico». La misma que ahora se exhibe y que en un futuro será sustituida, si no logra la auténtica, por una reproducción mucho mejor.

Todo el material que aporta Asturias a la exposición 'La Vía de la Plata' se exhibe en un segundo piso. El resto se muestra en el claustro y en dos salas anexas donde, además de treinta paneles didácticos que explican la importancia militar y comercial de todo el trazado fijado por los romanos, se han puesto ante la mirada cerámicas, relieves, epigrafías, vidrios, brazaletes y collares de los tesoros de Arrabalde, de Carambolo y de Avisedas (todos reproducciones), algún libro facsímil y también maquetas de maquinarias de ingeniería y construcción de varias épocas.