«El 80% de las habilidades para el éxito laboral son emocionales»

«Estoy trabajando con empleados del Inem que ahora, con la crisis económica, están sometidos un estrés tremendo»

I. REY| OVIEDO
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Autoconocimiento, autocontrol, autonomía emocional y competencias sociales. Son los cuatro pilares en los que se sustenta la inteligencia emocional. Ayer, la psicóloga Begoña Ibarrola (Bilbao, 1954), que lleva 12 años investigando sobre la materia, ofreció un taller organizado por la editorial SM para profesores, aunque en su trayectoria ha trabajado con padres, familias, empresas públicas y privadas, oenegés y hasta con políticos.

-Para que lo entienda todo el mundo, ¿qué es la inteligencia emocional?

-Es la habilidad de conocer, manejar y dirigir nuestros sentimientos y emociones, y también la habilidad para conocer, regular y saber manejar las emociones de los demás, porque vivimos rodeados de personas. Somos seres sociales.

-¿Cómo puede utilizar este conocimiento cualquier ciudadano de a pie?

-Muchas veces, si yo no soy capaz de detectar cómo está el otro emocionalmente, meto la pata y hablo cuando no tenía que hacerlo o doy algún tipo de respuesta que no debería dar. Puedo aprender a utilizar toda la información que me dan las emociones en muchas facetas de la vida diaria.

-¿Se puede entrenar este tipo de inteligencia?

-Según los expertos, cada inteligencia tiene una ventana de oportunidad, un momento idóneo cuando el cerebro puede desarrollar esa inteligencia. Si un niño no aprende idiomas antes de los 10 años, luego le va acostar mucho más. Las inteligencia emocional no tiene edad. Todos podemos aprender las habilidades.

-Los departamentos de Recursos Humanos basan cada vez más sus procesos de selección en pruebas de inteligencia emocional. ¿Qué importancia tiene para las empresa?

-Hace unos años, el currículum académico era lo más importante. Hoy las empresas se dan cuenta de que el perfil que necesitan es otro. Es importante la empatía y la seguridad. Cada personas tiene que ser consciente de sus posibilidades. Muchas veces se aceptan puestos de responsabilidad y no se está preparado para ello. Según los estudios, el 80% de las habilidades que determinan el éxito laboral de una persona son emocionales y el 20%, académicas.

-¿Y es rentable?

-Se ha demostrado que aumenta el rendimiento beneficios de la empresa que aumenta la productividad que disminuyen los conflictos las bajas. Hay una repercusión muy directa porque estamos hablando de empresas y no de oenegés. En el rendimiento, el clima laboral cambia y es un factor muy importante a la hora de exigir rendimiento. Hay empresas que cambian el trato con los trabajadores y empiezan a subir como la espuma. Primero se lo creen ellos y lo transmiten a los empleados.

-¿Y en el ámbito público también se aplica?

-Trabajo con profesionales del Inem y que ahora mismo están soportando un estrés tremendo. Tienen que aprender a controlar sus emociones, que se pueden sentir desbordadas por la presión de la situación actual, donde el parado no va con actitud conciliadora porque está emocionalmente tocado.

-¿Qué consejos da a estos trabajadores?

-Trabajamos mucho el autocontrol. Aprender a expresarte desde la paz la calma y la empatía con el otro. Ponte en su lugar, si tú estuvieras en su lugar, cómo te gustaría que te trataran. Les damos herramientas para controlar su propia reacción. A lo mejor llegan personas agresivas y te sale responderles en el mismo nivel. Les damos herramientas para que lo solucionen.

-Hace años que usted forma a profesores y educadores. ¿Ya se ven los resultados?

-Colaboro en un proyecto de la Diputación de Guipúzcoa para llevar la inteligencia emocional a toda la sociedad. Llevamos cuatro años y Daniel Goleman, el famoso escritor de inteligencia emocional, dio el espaldarazo al proyecto y hay conclusiones importantísimas, realizadas con evaluaciones externas de universidades Los alumnos mejoran las notas, aprenden con más motivación, mejora la conducta muchísimo ausencia total de acoso escolar donde antes había y mejora de la convivencia en general. Los niños somatizan todas las tensiones y muchas enfermedades tienen su origen emocional. Lo que han notado es que los niños enferman menos no se tragan sus emociones y las liberan.