«Me faltaban ganas y para arrastrarme por las pistas, lo mejor era dejarlo»

El saltador avilesino anuncia su retirada justo diez años después de su histórico salto en Maebashi 1999, la primera de sus cuatro medallas en Mundiales

J. F. GALÁN| AVILÉS
Yago Lamela posa en la pista de atletismo de El Quirinal. / LVA/
Yago Lamela posa en la pista de atletismo de El Quirinal. / LVA

Justo cuando acaban de cumplirse diez años de su histórico salto en el Mundial de Maebashi (Japón), Yago Lamela confirma lo que ya hace tiempo se veía venir: se retira del atletismo. En aquel ya lejano y frío febrero de 1999 el avilesino, entonces de la Atlética, pulverizaba el récord de Europa de longitud, un salto de 8.56 metros que de la noche a la mañana le catapultaba a la élite mundial del atletismo, a la fama. Era el principio de una carrera deportiva tan brillante como corta. En agosto de 2004 Yago, lastrado por una lesión de la que nunca se recuperó, daba su último salto en Atenas, ya por debajo de la barrera de los ocho metros. Lo que iba a ser un paréntesis de unos meses se convirtió en una pesadilla sin final feliz.

-¿Retirado?

-Del todo, desde el pasado verano. Fue un día en un entrenamiento, en Madrid. Estaba haciendo una sesión de velocidad, y todo iba bastante bien hasta que de repente me rompí un gemelo. Y me dije; hasta aquí hemos llegado. Me marché de la pista y ya no he vuelto. Ni siquiera fui al fisioterapeuta.

-Fue la gota que colmó el vaso.

-Sí. Llevaba cuatro años sin poder competir y después de la segunda operación de tendón de Aquiles, a principios de 2007, quedé muy mal. No sólo físicamente, también a nivel anímico. Tenía pocas ganas de seguir y empecé a pensar en hacer otras cosas. Vamos, vi que era el momento dejar paso a las nuevas generaciones (risas).

-Por atrás no se ve a nadie.

-Bueno, en este Europeo un alemán, Bayer, me ha quitado el récord de Europa en pista cubierta. Yo tenía 8.56 y el llegó a 8.71.

-Pero en España...

-Creo que Lino es el único que está por encima de los ocho metros, aunque tampoco lo sé muy bien. Estoy un poco desconectado.

-Qué le dijo a su entrenador, Juanjo Azpeitia.

-Tampoco le sorprendió demasiado, más o menos ya se lo esperaba. En los últimos entrenamientos mi forma estaba por los suelos. Me faltaban ganas y para seguir arrastrándome por las pistas... Lo mejor era dejarlo.

-La alta competición desgasta.

-Es que mis metas eran altas. Y entrenar dos o tres años para saltar 8.20, cuando tienes 8.56... Pues a otra cosa.

-¿Cómo cayó la noticia en casa?

-Con sorpresa, pero lo entendieron y me apoyaron. Saben que soy muy cabezota, que estoy bum bum bum con lo que quiero hasta que lo consigo. Y si lo dejo, es porque sabía que no podía llegar. Es que estaba fatigado de tantos problemas. Era una tras otra, un quebradero constante de cabeza.

-¿Sigue haciendo deporte?

-Claro, eso no lo puedo dejar, tengo tendencia a coger peso... Sigo corriendo a mi aire , haciendo pesas. ¡Y mira por dónde, ahora tengo el tendón de maravilla!

-Su talón de Aquiles, nunca mejor dicho.

-Pues sí.

-Su pesadilla comenzó 2004, en su mejor momento.

-Había terminado 2003 al frente del ránking mundial con un salto de 8.53, en Castellón. Empecé el año con molestias, con dolores, y aunque al final pude ir a los Juegos de Atenas, no llegué ni a ocho metros.

-7,98, undécima posición. Fue su última competición.

-Me operé pocas semanas después de los Juegos y lo que en un principio iba a ser unos meses de recuperación...

-Era el principio del fin.

-Así es. Tenía 27 años, y perdí la que podía ser mi mejor época como saltador. Pero bueno, hay gente que se rompe con 19. Yo al menos pude disfrutar unos cuantos años del atletismo.

-Sin embargo usted siguió intentándolo.

-En 2006, tras un año en blanco, estuve a punto de reaparecer. Me encontraba bien, con ganas, fuerte. La primera competición iba a ser en Avilés, y justo la semana antes me rompí los dos tendones. Resultado, otro año perdido. Volví a operarme e intentamos otros métodos de recuperación, pero nada. Estuve siete u ocho meses cojeando, y en ese tiempo perdí toda la musculatura, y los tendones me quedaron muy finos. Recuperarme me iba a llevar mucho tiempo, y sin saber muy bien hasta dónde podía llegar.

-Tres platas y un bronce en Mundiales y una plata y un bronce en Europeos. ¿Alguna espina clavada?

-Hombre, estoy muy satisfecho con mi palmarés, pero me falta algún oro y sobre todo, una medalla olímpica. Estuve en dos Juegos, Sydney y Atenas, pero me llegaron en mal momento.

-Y con un monstruo enfrente llamado Iván Pedroso.

-Teníamos una rivalidad sana. Cuando estábamos en competición había tensión, manteníamos las distancias, pero luego nos llevábamos muy bien. Era un tío majísimo. Recuerdo que en la cena final del Mundial de París nos sentamos juntos y luego nos fuimos a bailar.

-¿Algún recuerdo especial de su etapa como atleta?

-Muchos. Tengo un montón de recuerdos muy bonitos, no sólo como atleta de élite, sino también desde los tiempos de cadete, en la Atlética, con Pepete, con Carlos (Alonso)...

-También tendrá algún recuerdo oscuro.

-Las lesiones han sido mi principal dolor de cabeza. Eso y algunas pocas críticas mal intencionadas que me han dolido bastante. Pero bueno, lo malo se olvida.

-Y ahora no salta, vuela.

-Ja ja. Sí, estoy intentando salir en helicóptero.

-¿Sigue con el curso de piloto comercial?

-Sigo, sigo. Ahora está un poco parado, por una serie de problemas en la escuela, pero ahí estoy. Me gustaría enfocar mi vida por ahí, aunque todavía me quedan muchas horas de vuelo para conseguir el título. Hacen falta 165.

-¿Y con los pies en el suelo?

-Hasta hace poco los helicópteros y el salto llenaban mi vida. Tengo que buscar algo más, pero de momento... De momento estoy oteando, a ver qué hay.

-¿Echa de menos el atletismo de competición?

-Al principio sí, pero poco a poco te vas adaptando a una vida sin tantas emociones, sin tantas presiones. Ahora estoy muy bien.

-¿Se va a quedar en Madrid?

-De momento sí, pero sigo yendo a Avilés. Allí tengo la familia y muchos amigos.

-¿Se ha planteado la posibilidad de ser entrenador de atletismo?

-Ahora mismo no me apetece mucho, iba a tener un poco de envidia, pero a lo mejor más adelante, sí, quién sabe. Quizá algún día regrese al atletismo.

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