Piden una cena de 454 euros, escapan sin pagar y casi arrollan a un camarero en la huida

Dos de ellos han sido detenidos ya y la Policía les imputa los delitos de estafa y contra la seguridad del tráfico

M. MORO| GIJÓN
Todo sin pagar. / J. S./
Todo sin pagar. / J. S.

Comieron y bebieron sin limitar su gula en un restaurante de Cabueñes y cuando les trajeron una cuenta, de 454,22 euros, agradecieron los servicios prestados y abandonaron a toda prisa el establecimiento. Los protagonista de este 'sin pa' fueron tres vecinos de Gijón de 25 años «bien vestidos, con tatuajes y piercings, y que se hacían pasar por madrileños», según el personal del restaurante. Dos de ellos han sido detenidos ya y la Policía les imputa los delitos de estafa y contra la seguridad del tráfico.

La opípara cena tuvo lugar el 24 de febrero pasado, martes, en el Llagar de Cabueñes, y consistió en abundante marisco (ocho raciones de parrillada mixta con cigalas y bogavantes) y chuletón de buey, regado con sidra y vino albariño. Fruto de la euforia etílica, los comensales comenzaron a montar un gran escándalo en el comedor, bromeando entre ellos y tirándose viandas, por lo que los camareros tuvieron que llamarles repetidamente la atención. Haciendo como que se peleaban entre ellos, rompieron una copa y tiraron al suelo dos platos. Y uno de los jóvenes también acabó cayéndose de su silla.

Ante esa actitud, los responsables del local les informaron de que no les iban a servir más alcohol y ante la insistencia de los jóvenes en beber unos chupitos, se les instó a que abandonasen el establecimiento, previo pago del banquete. Sin embargo, se negaron a abonar la cuenta y emprendieron la huida en un Seat León blanco, pese a la gran cantidad de alcohol ingerida.

Condujo ebrio

Según relata la denuncia, un camarero se puso delante del turismo para tratar de detenerlos, pero el conductor continuó la marcha, golpeándole con la defensa del vehículo en las piernas. No obstante, el empleado del restaurante no resultó herido, ya que pudo apartarse justo cuando el coche aceleraba. Lo que sí pudo el personal del llagar fue anotar la matrícula, que al final fue clave para dar con el dueño del vehículo. A partir de esa pista investigadores de la Policía identificaron a dos de los acusados, a los que se informó de la denuncia por estafa. El conductor fue denunciado también por llevar un coche «cuando no se mantenía ni en pie».