El Narcea da el 'campanazo'

El praviano Gonzalo Álvarez capturó ayer en el puente de Quinzanas el primer salmón del año, que pesó 10 kilos

RAFA BALBUENA| PRAVIA
Sandra, hija de Gonzalo Álvarez, felicita a su padre tras capturar el campanu. Junto a ellos, Hugo, sobrino del pescador./ EFE/
Sandra, hija de Gonzalo Álvarez, felicita a su padre tras capturar el campanu. Junto a ellos, Hugo, sobrino del pescador./ EFE

Diez kilos de salmón pescados a las 10.15 horas de la mañana. En la jornada de ayer, Gonzalo Álvarez Rodríguez, vecino de Folgueras (Pravia), no daba crédito al sentir cómo vibraba su caña en el puente de Quinzanas, en el mismo concejo y sobre el río Narcea. El resultado no pudo ser mejor: este jubilado de 63 años, pescador «de toda la vida» consiguió el campanu más grande de los últimos años y se consideraba «muy feliz e ilusionado» de ser protagonista de una aventura que cada año empuja a miles de aficionados a lanzar el cebo a las aguas de los ríos asturianos.

El turno de pesca se abrió a las 7.30 horas de la mañana. Uno tras otro, los competidores oteaban las aguas en busca del preciado primer salmón de la temporada. La suerte sonrió por segundo año consecutivo al río Narcea en el puente de Quinzanas, donde Gonzalo Álvarez, tras cuarenta años de participar infructuosamente en la consecución del más emblemático de los trofeos de pesca asturianos, sintió el mencionado y brusco vibrar del sedal. Álvarez llevaba veinte minutos en faena, casi pensando que el mítico trofeo se le iría de las manos o que quizá ni se iba a molestar en aparecer por allí.

Cabe imaginar las mil cosas que se agolparon en su mente en el momento en el que la caña se doblaba y el sedal se empezaba a deslizar a toda velocidad por el agua. A la emoción del momento se le sumó la dificultad del tamaño de la pieza. «Tuvieron que ayudarme a izarlo tres compañeros», relataba ayer el veterano pescador. Circunstancia agravada por el hecho de que el pez «se enredó en la pilastra del puente y tuvimos miedo de que se nos escapase», relataba Álvarez con un gesto de tensión. Al final, tras muchos esfuerzos, el salmón cedió y los cuatro pescadores pudieron alzarlo. Misión cumplida.

Algo «poco habitual»

Acto seguido, el campanu de 2009 fue llevado al Centro de Precintaje en La Rodriga, en Cornellana (Salas). Allí se procedió a pesar la pieza, arrojando la nada desdeñable cifra de diez kilos, en medio de un revuelo en el que se mezclaban pescadores, personal del Principado, medios de comunicación y curiosos que querían ver la pieza cobrada.

El concejal de Medio Ambiente de Salas, Alberto Díez de Tejada, manifestó que «el hecho de que se haya pescado el campanu en el Narcea es un verdadero honor». También señaló lo «excepcional» de que el salmón más madrugador de la temporada se haya pescado en el mismo lugar que el año pasado y resaltó el peso del campanu 2009: «Desde hace años, el peso medio del campanu ha bajado mucho, rondando los cuatro o cinco kilos, en general. Las expectativas más altas las poníamos en ocho. Así que es todo un acontecimiento».

Mientras Tejada hacía estas declaraciones, el afortunado pescador acusaba cierto cansancio ante el 'maremagnum' de preguntas de periodistas y público, manifestando su intención «de ir a celebrarlo ahora, con los demás compañeros» y no dando demasiada importancia al suculento galardón que recibirá tras la subasta y venta de la pieza. Claro está que a esa hora poco iba a pensar que su 'campanazo' fuese adquirido por el restaurante Bocamar, de Oviedo, por 8.500 euros en la puja que tuvo lugar por la tarde en Cornellana.

«Este viernes voy a dar una fiesta para la familia y los compañeros, pero poco más», dijo el afortunado pescador. Y es que la proverbial paciencia de los hombres de la caña invita a celebrar las victorias con la misma calma, sin prisas, de modo natural.

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