Iberia dice que fue un «incidente» y niega «que hubiera fuego»

El Airbus 320 Monasterio de Valldigna fue adquirido por la compañía en 2002 y revisado por última vez ayer mismo

CHELO TUYA| GIJÓN
Dos mecánicos revisan el interior del motor izquierdo que falló ayer. /  RAFA GONZÁLEZ/
Dos mecánicos revisan el interior del motor izquierdo que falló ayer. / RAFA GONZÁLEZ

«Fue un incidente», en ningún caso «se puede decir que se quemara el motor» y «no hubo ninguna explosión». La compañía Iberia se mostró ayer tan tajante como tranquila al respecto de lo ocurrido con el vuelo 0471 que despegó de Asturias a las 7.38 de la mañana, para volver a tierra quince minutos después, tras perder la operatividad de su motor izquierdo.

Según fuentes oficiales, «es un incidente de los muchos que pasan», que no supuso «ningún peligro», ya que se descartó, con completa rotundidad, «que hubiera una explosión en el motor» y, consiguientemente, «que hubiera fuego. Se pudo haber visto una chispa o un chispazo más llamativo, pero no hubo ningún incendio, porque, como los viajeros pudieron comprobar al bajarse del avión, no había nada quemado».

A falta del informe oficial de los mecánicos «que están analizando el avión para saber, con exactitud, lo ocurrido», Iberia tiene claro que «el piloto detectó, en el sistema de control, un fallo en el motor izquierdo». Por ese motivo, el comandante, Juan José Iglesia, decidió «iniciar un aterrizaje de emergencia en el aeropuerto más cercano» que, en ese momento, «era el propio de Asturias». Las mismas fuentes aseguraron que Iglesia, «como el resto de pilotos de Iberia, está experimentado en estas situaciones, pues cada seis meses tienen prácticas en un simulador».

Sobre la presencia de los bomberos y de las ambulancias en la pista, tanto Iberia como el aeropuerto asturiano afirmaron que se trata «del protocolo de emergencia básica», pero que «no fue necesario que intervinieran ni los bomberos, ni los médicos. No hubo ningún problema».

«Un avión joven»

El Airbus 320, bautizado como Monasterio de Valldigna, y con matrícula SIEI, es «un avión joven», ya que fue adquirido por Iberia en mayo de 2002, «con lo que está por debajo de la media de edad de la flota Airbus de la compañía, que está en siete años y medio».

Con capacidad para 171 pasajeros, ayer portaba a 158, de los cuales «la mayoría fueron reubicados en el resto de los vuelos previstos para la jornada en Asturias», sin que fuera necesario «aportar un nuevo avión, sólo cambiamos el Airbus 319 que operaba en la conexión del mediodía por un 321, que es de mayor tamaño».

Respecto a la seguridad de la aeronave, Iberia afirma que la última gran revisión, «la denominada A1», tuvo lugar el 20 de febrero de 2009, momento en el que «todo el equipo se puso a punto». No obstante, cada día el Monasterio de Valldigna, como el resto de los aviones de Iberia, «son sometidos a una inspección». La última, a las 7 horas de ayer. 38 minutos antes de despegar y 48 antes de que fallara su motor izquierdo. «Todavía no sabemos por qué», afirman desde Iberia.