158 'recién nacidos'

Los pasajeros del vuelo IB0471 celebraron el final feliz de un incidente que les hizo temblar a todos

CH. TUYA | GIJÓN / AEROPUERTO
158 'recién nacidos'

«Volvimos a nacer». Esa frase fue pronunciada ayer no menos de 158 veces. Tantas como pasajeros había en el vuelo de Iberia 0471, que tuvo que regresar a tierra a los cinco minutos de despegar del aeropuerto de Asturias al perder la operatividad del motor izquierdo. La avería, calificada de «incidencia» por Iberia, alcanzó la categoría de «explosión en toda regla» para la mayoría de los viajeros, que, con el miedo en el cuerpo, bromeaban ayer: «Acabo de comprar un cupón de la ONCE, hoy es mi día de suerte».

Así lo aseguró María Teresa Rodríguez, la presidenta de la Asociación Asturiana de Residencias de la Tercera Edad (AARTE), la primera en mencionar que «escuchamos dos explosiones y, luego, hubo una llamarada». En su opinión, aunque todo quedó en un susto, «desde luego, volvimos a nacer», gracias, afirmó, «a la pericia del comandante que, en todo momento, como el resto de la tripulación, nos tranquilizó».

A unos metros de ella viajaba el médico avilesino Alfonso Noriega, quien relató que «el motor soltó dos llamaradas de, por lo menos, tres metros de longitud. Se lo dije al sobrecargo y me contestó que lo habían visto hasta desde la torre de control». Como Rodríguez, Noriega asegura que la actuación de la tripulación fue «tranquilizadora»

Esa gratitud al equipo y, sobre todo, al piloto, Juan José Iglesia, la evidenció también la presidenta del PP de Gijón y diputada, Pilar Fernández Pardo, que viajaba junto a su compañera de formación, la también parlamentaria Carmen Rodríguez de Maniega.

Piloto con experiencia

Ambas corroboran «las explosiones y las llamaradas», y ambas compartieron, de nuevo, avión con el piloto «aunque, ésta vez, como pasajero, ya que él, y la sobrecargo, venían justo en los asientos de nuestro lado en el vuelo de las 9.15 a Madrid». Fernández Pardo afirma que el comandante les explicó que «esta era la primera vez que vivía algo así», aunque «también nos aclaró que, en el simulador, lo experimentó varias veces, por lo que actuó con tranquilidad».

Además de compartir «miedo y tensión, como el resto del pasaje, porque, cuando ves que el motor falla y que vuelves a tierra piensas de todo», la presidenta del PP gijonés aprovechó para reivindicar «la llegada de la alta velocidad ferroviaria a Asturias. Está claro que somos una región mal comunicada y hechos como el de hoy demuestran que necesitamos el AVE ya».

Mientras tanto, los viajeros afectados ayer por el fallo del motor optaron entre alquilar un coche para viajar por tierra a Madrid o esperar un nuevo vuelo. Así lo hizo el equipo del Club Natación Santa Olaya, que hasta el domingo compite en Castellón.

Una de sus integrantes, la campeona junior Ángela Rivera, fue la protagonista del viaje, ya que tuvo el 'honor' de «ser la primera en ver el fuego». Sentada en la butaca 24A, al lado justo del motor averiado, «vi cómo salía fuego y les avisé, aunque no me creían».

No obstante, la nadadora canguesa, de 16 años, enseguida se tranquilizó, porque vio a su compañera Alba González, primeriza en utilizar el avión, «que se asustaba mucho. Le dijimos que las llamaradas eran luces».

Similar estrategia utilizó la directora de sostenibilidad de Capsa (Corporación Alimentaria Peñasanta), Estefanía Iglesias, que al notar la inquietud de su compañero de viaje «cuando el primer golpe, le dije que era una rueda, que se estaba metiendo. Con el siguiente, le dije que era la segunda». Y es que las risas dieron paso al gran susto, ya que, como explicaba el ingeniero Javier Montes «fue un momento muy tenso, pero sólo quieres que todo salga bien y no acabes en Lastres comiendo centollos con sabor a queroseno».

Rivera remató «si en Castellón piensan que hemos perdido concentración, lo tienen claro».