«La intención es que el año que viene ya tengamos urogallos y quebrantahuesos»

«Perderemos el control sobre la osezna de Somiedo en junio, y si ahora no hay éxito con Paca y Tola, habrá un 'Plan b'»

R. MUÑIZ| OVIEDO
García Gaona sonríe en su despacho, ayer. / M. ROJAS/
García Gaona sonríe en su despacho, ayer. / M. ROJAS

Primero fue la protección. Corría 1985 y Asturias tenía dos espacios protegidos y un puñado de especies camino de la extinción. Hubo que cambiar las leyes, perseguir prácticas arraigadas, convencer de que el oso era más amigo que amenaza. Ahora el 27% del territorio tiene algún grado de protección, la sociedad suspira por la descendencia de Paca y Tola, y el Principado está a punto de ir aún más allá y dar un paso nuevo. Consiste en meter a los científicos a trabajar con la fauna para que recuperen especies extinguidas. «Asturias debe tener quebrantahuesos, osos y urogallos, y no debemos hacer muchas concesiones para defenderlo», resume José Félix García Gaona. Lleva desde 1985 ofreciendo sus consejos a las sucesivas administraciones regionales. En el camino, aquel biólogo que emitía informes ha entrado en la arena política, una fauna que, según dice, «te hace ser flexible a la hora de aplicar soluciones, pero radical cuando tienes que exigirlas».

-¿Qué ha pasado con el proyecto de recuperación del urogallo?

-Pues que tenemos un centro de cría donde esperamos producir urogallos cantábricos. Nuestra intención era probar las instalaciones con dos parejas de urogallos no autóctonos, los teníamos reservados en Bélgica, pero ha sido un mal año para la cría y por culpa de un virus se murieron antes de recibirlas.

-Mal inicio...

-De todas formas, eran unos animales con los que queríamos comprobar si los huevos salían adelante, si el recinto responde bien ante imponderables como, por ejemplo, que se va la luz. Ese ensayo lo vamos a hacer ahora con gallinas.

-¿Y de dónde sacarán los huevos de urogallo autóctono?

-Tenemos a cuatro 'urogallas' marcadas, dos aquí y dos en León. Vamos a intentar ampliar un poco el número, pero la intención es trabajar con sus huevos ya este mismo año. Es nuestra meta, pero la naturaleza resulta imprevisible. Los huevos deben pasar diez días en el nido antes de cogerlos, y en ese tiempo son muchas las amenazas que pueden llevárselos por delante.

-¿Qué plazos maneja para la reintroducción del quebrantahuesos?

-Ahí hay muchas cosas todavía por encajar, pero si todo sale bien, el próximo año ya deberíamos tener cuatro polluelos y algunos adultos en unas jaulas instaladas en Picos de Europa.

-¿Qué se necesita para ello?

-Por un lado se está puliendo el método para capturar los huevos, algo que hace la Fundación Quebrantahuesos (FQH). Yo creo que ya el próximo año puede contar con ejemplares suficientes. Luego estamos pendientes de lograr financiación europea, porque este es un proyecto que hay que mantener. Queremos soltar entre cuatro y seis polluelos todos los años, y hay que seguirlos y cuidarlos para que salga bien.

-¿Cómo están seguros de que no saldrán volando y se marcharán de nuevo a Pirineos?

-Porque antes de soltarlos, tenemos que lograr unos ejemplares adultos. Cuando los pequeños los vean, como son un poco gregarios, se quedarán en la zona.

-¿Qué ha cambiado en Asturias para que pasemos de recibir dos oseznas huérfanas, y cercarlas, a encontrar otra y pelear como sea para que «viva o muera, pero en libertad», como usted dijo?

-Ha cambiado el conocimiento que tenemos de los osos y la madurez de la propia sociedad. Cuando nos encontramos con Paca y Tola, no sabíamos cómo podían reaccionar los osos huérfanos una vez sueltos. Ahora, en Somiedo, estamos aprendiendo mucho.

-¿Cuál es la principal lección que está dando la osezna allí liberada?

-Pues que hay comportamientos innatos más fuertes y amplios de lo que pensábamos. La osezna ha hibernado sola y ha sabido buscar el alimento. Eso, si volvemos a encontrarnos en la misma situación, debe llevarnos a un paso más.

-¿Cómo?

-Sabemos que la población osera oriental tiene menos hembras. Si volviéramos a recibir una osezna, nos deberíamos plantear soltarla allí para que refuerce ese núcleo.

-Habla de la próxima osezna, pero ¿qué pasa con la actual? ¿Cuándo dejarán de vigilarla a diario?

-Los detectores que nos dan su posición se caerán cuando mude de pelo, en mayo o junio. No tendría sentido que volviéramos a marcarla. La perderemos entonces.

-Para entonces se habrá acabado el periodo de celo de los osos. ¿Qué pasaría su Furaco fracasa?

-Que tendríamos que preparar un 'Plan b'. Tenemos en Santo Adriano un proyecto de sensibilización muy bonito y debemos garantizarnos de que siga adelante. Paca y Tola están muy mayores, algún día morirán, hay que preverlo.

-¿Qué opciones hay?

-Es prematuro hablar de ello. Podríamos dejar a Furaco, 'adoptar' otra cría o esperar a que se mueran y sustituirlas entonces. Lo importante es seguir sensibilizando.

-Y para ese fin, ¿importa mucho que Furaco sea grizzly?

-No mucho. Es un proyecto para sensibilizar sobre la protección del oso pardo, no del oso pardo cantábrico.

-Pretenden compartir la gestión de Picos de Europa con León. ¿Quién cederá, los límites asturianos a la caza o la manga ancha leonesa?

-Ese es un conflicto que no se va a dar. Existe desde 2007 una Ley de Parques Nacionales que prohibe la caza y la pesca en estos espacios. Hay un periodo transitorio de diez años, así que sólo tenemos que esperar a que se cumpla la ley.

-¿En qué van a mejorar la gestión que ha hecho el Estado?

-La relación de los habitantes de Picos con la gestión es tortuosa. Cualquier expediente de obra y para pagar daños, tarda mucho tiempo. Nosotros estamos aquí, seremos más rápidos.

-Ha tratado con políticos de todos los colores, ¿dónde ha encontrado más receptividad?

-Creo que el PSOE tiene notablemente más sensibilidad que el PP en temas medioambientales. También hay que reconocer que este es un asunto que ha ido creciendo con los años. Ahora somos una dirección general, antes cuatro amigos con un tambor: poca gente con pocas competencias.