Arquitectura sostenible

La gijonesa Úrsula Díaz Sanz gana el tercer premio del I Concurso de Ideas 'Construir con Madera' con una propuesta para un helipuerto modular forestal

J. ESCUDERO| GIJÓN
El diseño cuenta con una torre de vigilancia y varios módulos anexos. / MARCOS GÓMEZ/
El diseño cuenta con una torre de vigilancia y varios módulos anexos. / MARCOS GÓMEZ

'moWOODlation'. Detrás de este enrevesado nombre se esconde un proyecto de helipuerto modular forestal que le ha valido a la gijonesa Úrsula Díaz Sanz el tercer premio en el I Concurso de Ideas de Castilla y León 'Construir con Madera'. La propuesta de esta arquitecta -realizada en colaboración con Marcos Gómez, David González y Andrea Monzoni- cuenta con una torre de vigilancia alrededor de la cual se vertebran varios módulos que albergarían las instalaciones sanitarias, un retén de bomberos y un refugio-albergue para diez personas.

La idea básica de este proyecto reside en adecuar el diseño de las diferentes construcciones a la arquitectura popular de la zona, de manera que el helipuerto no sobresalga de las formas rurales tradicionales de montaña. «En los pueblos las casas se construyen alrededor de la iglesia, por lo que hemos querido emular esta estrategia», apunta Úrsula.

Además, la gijonesa se ha basado en algunos elementos de la arquitectura tradicional asturiana para suplir las carencias de las zonas de alta montaña. «Hemos elevado los módulos por encima del suelo, a semejanza de los hórreos, para separarlos del suelo y evitar humedades, al tiempo que esto permite generar un plano horizontal en zonas con pendiente pronunciada», explica.

A pesar de tener que conformarse con los mil euros del tercer premio, la arquitecta por la Universidad de Valladolid reconoce estar «contenta» por el resultado final. «Desde el punto de vista arquitectónico, el diseño está bien. No tiene grandes alardes y el proyecto no es excesivamente caro, por lo que su construcción sería totalmente viable», comenta Úrsula.

«Desarrollar las ideas»

Este no es el primer reconocimiento que la arquitecta gijonesa recibe, que ya obtuvo dos primeros premios en sendos concursos organizados por la Universidad Internacional de Venecia y la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Valladolid, además de ser finalista en 2006 en el VI Concurso Formica Funcional, dentro de la Bienal de arquitectura de Venecia. «Es una manera de buscar proyectos interesantes que permitan desarrollar tus ideas, porque luego la arquitectura del día a día se aleja mucho de la arquitectura de los concursos», apunta.

Tras acabar la carrera el año pasado, Úrsula Díaz trabaja actualmente como colaboradora en un estudio de León, aunque sigue encontrando tiempo para preparar varios proyectos con el objetivo de presentarlos a «dos o tres concursos» entre mayo y junio. «Los concursos de estudiantes son para darte a conocer, pero ahora estamos enfocándonos más hacia concursos de obra para que nos abran las puertas de cara a poder construir edificios», concluye.

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