La comarca de Avilés en 1956, según Juan Antonio Cabezas (I)

Antiguo puente metálico de San Sebastián, con las instalaciones de la factoría al  fondo. / ARCHIVO NARDO VILLABOY/
Antiguo puente metálico de San Sebastián, con las instalaciones de la factoría al fondo. / ARCHIVO NARDO VILLABOY

El periodista y escritor asturiano Juan Antonio Cabezas recibió en septiembre de 1954 el encargo oficial de escribir una nueva guía de Asturias. El acuerdo fue tomado por los señores Labadíe Otermín, Fernández Miranda, García Comas, Alonso de Nora y Fernández Sordo. Dos años más tarde la editorial Espasa-Calpe publicaba en Madrid la obra escrita por Cabezas con el título de 'Asturias. Biografía de una región'. Se trata de un extenso libro (más de 600 páginas), con abundantes fotografías, en el que el autor recorre la región asturiana y la presenta no al uso de una guía turística, sino de «una exaltación histórica, geográfica y literaria de Asturias». La obra tuvo un éxito considerable y en 1970 se publicó una segunda edición, revisada y ampliada, que es la que he utilizado para este artículo. En ella el autor realiza un pormenorizado recorrido por la comarca de Avilés, que ocupa desde la página 260 a la 305, ilustrada con buenas imágenes de los fotógrafos avilesinos Fernández Otamendi, Huerta y Alonso, además de otras proporcionadas por organismos oficiales y Ensidesa.

Juan Antonio Cabezas Canteli nació en Peruyes (Cangas de Onís) el 16 de marzo de 1900 y falleció en Madrid el 10 de diciembre de 1993. Hijo de campesinos, emigró a los 17 años de edad a Cuba, donde nació su afición por la literatura. Seis años más tarde regresó a Asturias para dedicarse profesionalmente al periodismo. De 1927 a 1932 fue redactor y director del diario ovetense 'El Carbayón', y colaborador de los periódicos madrileños 'El Sol' y 'El Imparcial'. Redactor del diario republicano 'Avance', al término de la Guerra Civil en Asturias (1937) fue hecho prisionero en Gijón y condenado a muerte. Internado en varios campos de concentración y prisiones, comenzó a colaborar en el semanario 'Redención', dedicado a los presos políticos, hasta que logró la libertad en 1944. Fue durante veinte años redactor del diario 'España de Tánger' y posteriormente colaborador habitual del 'ABC' de Madrid.

Presidente durante muchos años de la Sociedad Cervantina, fue un prolífico autor que cultivó varios géneros literarios: novelas (alguna de ambiente asturiano); ensayos; guías de viaje, entre ellas 'Asturias. Biografía de una región' (1956) y 'Asturias. Guías artísticas de España' (1966); libros conmemorativos, como 'Cien años de teléfono en España' (1974), 'Del martinete al horno alto. Historia de una siderurgia' (1975) y 'Cincuenta años de Campsa' (1977); y, sobre todo, biografías, como las dedicadas a 'Clarín', Cervantes, Rubén Darío, Jovellanos, Lope de Vega, Concepción Arenal, Bolívar y Bravo Murillo. También dedicó varios libros a Madrid y es autor de guiones cinematográficos. En 1962 fue guionista y director del documental 'Así es Asturias'.

Por su labor literaria recibió numerosos premios, entre los que destacan el Fastenrath, de la Real Academia Española; el del Instituto de Cultura Hispánica; el Madrid, del Ayuntamiento madrileño; el Gabriel Miró, del Ayuntamiento de Alicante; el Pedro Antonio de Alarcón, de Madrid; y el Castillo de Chirel, de la Real Academia Española. Asimismo, fue distinguido con la Medalla de Plata de Asturias por el Gobierno regional.

Avilés

En su obra 'Asturias. Biografía de una región', Juan Antonio Cabezas dedica la Visita VII a la villa avilesina, bajo el título de 'Avilés ayer, hoy y mañana'. En esas páginas, hace un detallado repaso de los orígenes medievales de Avilés, de su pasado preindustrial y de la nueva era que se inició con la instalación de Ensidesa en 1950. El autor nos cuenta la enorme transformación urbanística, demográfica y económica que Avilés sufrió con la instalación de la gran fábrica siderúrgica. Su narración alterna los datos históricos y económicos con la pequeña historia de la villa anterior a aquel histórico suceso. Además de recorrer el casco histórico, repara también, con sobrado conocimiento, en costumbres populares, en referencias literarias a Palacio Valdés y en hechos cotidianos de la villa, como las tertulias de la joyería de Fontanillas y la de La Curía. Es curioso lo que dice acerca del Museo Graíño de Ciencias Naturales y del famoso chigre de Campanal, «más visitado que el Museo».

En la descripción monumental de Avilés comete un error que repite también en su posterior obra 'Asturias. Guías artísticas de España' (1966). Hablando de la capilla funeraria de los Alas, adosada a la iglesia de los padres franciscanos, dice: «Una de las joyas que conserva la capilla de los Alas son los siete relieves góticos de alabastro que están en la base del altar sobre breve zócalo y representan escenas religiosas de la vida y pasión de Cristo. El del centro es la Ascensión. Los títulos están escritos en latín con caracteres góticos y figuran en el zocalillo de madera en que se apoyan las figuras». Como es sabido, este valioso retablo de alabastro desapareció durante la Guerra Civil de 1936, por lo que cabe deducir que Cabezas no visitó la capilla para escribir su guía.

El autor es testigo de que Avilés «se encuentra en trance de la mayor transformación de su historia. Por algo hemos titulado nuestra visita a la villa, 'Avilés ayer, hoy y mañana'. Queremos evocarlo tal como lo hemos visto, pues está muy próximo esa mañana en que Avilés no será reconocido ni por sus propios moradores: tan profundo será el cambio que experimente en su topografía, en su paisaje, sus costumbres, su arquitectura, su psicología y su ritmo vital».

«Avilés está perdiendo ahora -dice el autor- toda su vida patriarcal. La gran industria ha venido a interrumpir su plácida siesta. En torno a su núcleo urbano surge un cinturón de altas chimeneas, estructuras industriales y poblados nuevos, donde van a vivir las nuevas gentes: los manejadores de máquinas, los obreros especializados; gentes de una técnica y de una especial psicología; esos hombres que con sólo accionar palancas niqueladas y botones de materia aislante, pueden poner en acción fuerzas fabulosas (...) Para Avilés, con todos sus inconvenientes, empieza ahora la gran prosperidad». Esto escribió Cabezas en 1956, en los inicios de Ensidesa.