'Marina' entre olas y aplausos

El Campoamor acoge una sugerente versión de la ópera de Arrieta, en la que María José Moreno sobresale con su impecable voz en medio de una puesta en escena muy limpia

RAMÓN AVELLO| OVIEDO
María José Moreno, como Marina, ante un escenario firmado por Carmen Castañón. / JESUS DIAZ/
María José Moreno, como Marina, ante un escenario firmado por Carmen Castañón. / JESUS DIAZ

Hace dos años, en la temporada de zarzuela del 2007, el Campoamor produjo y representó esta nueva versión de 'Marina', adaptada escénicamente por la ovetense Susana Gómez. Ayer volvió al teatro y lo hizo, si se quiere, con mayor éxito que aquella primera vez. El preciosismo de la escenografía, firmada por la también asturiana Carmen Castañón, inspirada en las pinturas de Salvador Dalí, aporta un sugerente marco estético a la ópera de Arrieta. Frente a la ambientación original de la ópera que transcurre en el siglo XIX en un pueblo marinero, se percibe, principalmente a través del vestuario, un acercamiento hacia mediados del siglo XX. Un ambiente que se palpa desde la entrada en el teatro, con sonido de olas de fondo, y hasta en la iluminación, que sugiere los movimientos de la marea.

Hay algo de estático, de intemporal, en esta hermosa 'Marina', todo ello conseguido sin forzar la acción, y facilitando el discurso musical de la ópera. Friedrich Haider, al frente de la Oviedo Filarmonía, dirigió anoche la obra con brillantez y con muchísimo relieve de dinámica. Provocó tiempos ligeramente vivos, pero nunca tapó a los cantantes. En el reparto, destacó por su solvencia vocal María José Moreno, cada vez mejor como Marina, que ya oyó los primeros bravos en el aria 'Pensar en él', sus agudos fueron portentosos y su sensibilidad expresiva, también. Cumplieron también Javier Palacios, en el papel de Jorge y Francisco Santiago, como Pascual. Luis Cansino ofreció un gran 'Roque', cargado de gracia popular, con voz potente y templando en escena. Los coros, bajo la dirección de Miguel Campos, cantaron también con afinación y seguridad. Cumplieron bien su papel en la voz, pero también moviéndose en escena con soltura. Especialmente destacable fue el papel de la Agrupación de Cuerda Pulsada Laudare, solamente sobre las tablas para las 'seguidillas de Roque' del tercer acto.

En definitiva, una 'Marina' de puesta en escena limpia, clara y hasta conceptual, sin perder por ello el favor del público, combinada con estupendas voces, especialmente la de su protagonista.