«Me sentí moral y mentalmente obligado a seguir en el Sporting»

«Vamos a hacer un buen equipo para la próxima temporada, pero hay que tener los pies en la tierra» «Fue un año muy intenso en el que conseguimos un objetivo importante. Podemos estar muy satisfechos»

MANUEL ROSETY| GIJÓN
El míster se siente valorado por la afición. / BILBAO/
El míster se siente valorado por la afición. / BILBAO

Manuel Preciado hizo, tras el último entrenamiento, un amplio análisis de la temporada recién finalizada y una valoración de la próxima campaña, que asumirá con una gran ilusión.

-¿Cuál es su balance de la temporada?

-Fue un año muy intenso en el que conseguimos un objetivo importantísimo. Todos podemos estar satisfechos.

-¿Qué detalles destacaría?

-Hubo momentos fantásticos. Me acuerdo de lo malo, que es lo que hay que arreglar, pero hubo aspectos muy positivos para recordar, como los partidos de Mestalla, Riazor o contra el Sevilla en Gijón. Duelos de auténtico fútbol. El equipo creció en una campaña que no era nada fácil. Dejamos por debajo a rivales como el Betis, que bajó, Osasuna y Getafe, que nos multiplica por diez el presupuesto.

-¿Cuál fue el peor día?

-Tengo pocos momentos de bajón, pero el de Almería fue muy duro, aunque, antes de subir al avión, cargué las pilas. Veía a algunos que parecía que iban muertos en vida. Soy el entrenador y tengo que vender ilusión, ganas y fe para no irnos al hoyo. El día del Espanyol hubo algunos pitonisos, que espero que rectifiquen, para los que la derrota significaba el descenso. Luego sumamos diez puntos y ahí estamos.

-¿Se siente criticado?

-No, pero sí muy valorado. Llevo tres años y siento en la calle las muestras de cariño. A nivel de prensa no están todos conmigo, como no puede ser de otro modo, pero con la mayoría tengo un buen trato. A nadie le gusta que le señalen con el dedo, pero asumirlo va en el sueldo. Lo que sí creo es que nos debían haber respetado esta semana. Parece que casi todos estaban preparados para lo peor.

-¿Si llega a haber Liga por arriba hasta la última jornada, el final hubiera sido otro?

-Es posible. Lo de Osasuna, con seis puntos consecutivos ante el Barcelona y el Real Madrid, hubiera sido muy difícil en otros momentos.

-¿Su salvación fue en Valladolid?

-En un tanto por ciento alto, sí. Fue el único partido que ganamos con suerte. En otros perdimos puntos por errores puntuales. Al final, la clasificación hace justicia. El campeón lo es por algo, lo mismo que los que descienden. Nuestra permanencia es justísima.

-Les vino bien que el Recreativo descendiera ese día.

-No sé qué hubiera podido pasar si vienen a Gijón para jugarse la permanencia. Deportivamente quedaron muertos y, cuando uno de los que juega lo necesita, suele ganar.

-En Sevilla dicen que hubo apaño en El Molinón.

-Decir eso es una barbaridad.

-¿La permanencia tiene términos de milagro?

-No puede pensarse eso. Este equipo ofrece mucho en un sentido futbolístico, pero también la mente forma parte de cualquier plantilla. Demostramos ser muy enteros y jugar en situaciones límite, con las que llevamos años logrando resultados importantes.

-¿Les sirvió la experiencia de la campaña anterior?

-La Segunda División es muy dura y este año hicimos otra 'gesta'. Fue una trayectoria con dificultades, pero ni el más necio pensaba que esto iba a ser un paseo militar. Hubo muchos errores, asumidos por mi parte, pero también cosas muy bien hechas.

-El sistema defensivo, con 79 goles recibidos, fue preocupante.

-Está muy claro que no fuimos un buen equipo en este aspecto y la culpa es mía. Tenemos que intentar arreglar las cosas. No es sólo una cuestión de jugadores, sino de otras cosas. El trabajo tenemos que enfocarlo por ahí.

-Habrá que ser más ambicioso la próxima temporada.

-Sería un grave error pensar en cotas mayores. Hay que tener los pies en la tierra e intentar mejorar. Desde el domingo por la noche estamos trabajando y vamos a hacer un buen equipo. Y a partir de ahí, a sufrir. El Betis tiene un buen plantel y los demás que descendieron, también. Hacer un buen equipo no asegura nada. Lo tendremos un poco más amarrado, pero hay que hacerlo cada día.

-¿Por qué decidió seguir?

-Estoy muy bien aquí. Ya dije que sólo si llega a venir el Chelsea o el Real Madrid hubieran cambiado las cosas. Sería un necio, tanto yo como mi presidente, pero no se dieron esas circunstancias. En pocos sitios puedo estar como aquí. Tengo la oportunidad de trabajar bien, con una corriente de cariño a favor, con las mareonas, con El Molinón lleno... Si no llegan a existir estas cosas es posible que no hubiera seguido, pero me sentí obligado mental y moralmente.

-Ya se facilitaron las bajas.

-Todos los años cambian caras en una plantilla. A veces es el entrenador. Otras, los jugadores. Les expresé a todos, tanto a nivel personal como colectivo, mi gratitud por el comportamiento que tuvieron con el club y con mi persona. Siempre tendrán mi número de teléfono para lo que quieran, pero esto es fútbol. Para mí fue duro decirle a Neru, al que firmé con 17 años, que no iba a seguir, pero es para lo que me pagan.

-¿Desde cuándo sabía que iba a seguir?

-Desde el primer día que llegué y desde que fui firmando contratos, sabía que iba a seguir aquí. Sé que el presidente podría prescindir de mis servicios, pero siempre aseguré que iba a quedarme. Nadie puede tacharme de mentiroso. En cambio, yo a otros, sí.

-¿Es un riesgo la continuidad?

-Riesgo es bajar al pozo María Luisa. También lo es coger un nuevo proyecto. La lógica dice que si me voy ahora dejaría las puertas de este club abiertas para toda la vida, pero voy a aprovecharla. No sé si dentro de cuatro meses nadie me querrá ver por aquí, pero soy jugador y me gusta asumir el reto.

-¿Influyó la afición en su decisión?

-Éste es el sitio donde más valorado me siento. Por todo el mundo. Puede haber cuatro, pero eso es normal. A veces me cabreo, porque soy impulsivo, pero también algunos deberían mirarse, a veces, el ombligo.

-¿Cree que alguno 'se la comió doblada', como anunció tras la quinta jornada?

-Fue una frase en un momento de orgullo herido. La dije con el corazón. Pero no saldrá más de mi boca. Logramos un éxito que fue colectivo y se acabó.

-¿Qué augura para la próxima temporada?

-El Barcelona sigue y el Real Madrid intenta hacer un equipo. Otra cosa es que lo consiga. Es muy pronto para vaticinar nada.

-¿Cambiará el potencial de la categoría con los ascensos y descensos?

-El Numancia fue campeón cuando subimos como terceros y este año bajó. Era un buen equipo. El Recreativo tenía trece extranjeros. El nivel del Tenerife o del Xerez es parecido. Lo que vamos a intentar es seguir en esta categoría hasta nueva orden, con un sufrimiento muy bonito.

-Quiere tener el 10 de julio a toda la plantilla al completo.

-Me gustaría, pero ya dije en el club que de precipitación, cero. Hay que trabajar mucho y acertar.

-Sólo queda un jugador extranjero, lo que abre las posibilidades de reforzarse en otros mercados.

-El único es Bilic, que está bien integrado. Prefiero lo nuestro, pero, si me trae a Ibrahimovic, le doy un abrazo. En el mercado nacional hay muy buenos futbolistas.

-¿Es partidario de adquirir jugadores cedidos?

-Es una opción para aprovechar, pero no a cualquier precio. Hay que pensar en los puestos cubiertos con gente de la casa, como Cote, Canella, Míchel o Luis Moran, a quienes no se les pueden cerrar puertas.

-¿Ya tiene diseñada la pretemporada?

-Sí. Será similar a la anterior. Jugaremos entre ocho y diez partidos para llegar al día 30 de agosto en las mejores condiciones posibles, sabiendo que al domingo siguiente ya hay un parón. La haremos en Mareo. ¿Dónde se puede estar mejor que aquí?

-¿Qué potencial elegirá en los rivales?

-Nos interesa de menos a más, para no perder carga de entrenamientos. Luego perdemos 2-0, la gente raja; ganamos al Milan y vamos a la UEFA (con un tono jocoso y entre risas).

-¿Tiene previstos cambios en sus métodos de trabajo?

-Mi metodología es muy clara. Los sistemas tácticos se verán una vez compuesta la plantilla. En mi forma de hacer las cosas hay algunos aspectos que son innegociables y otros que pueden sufrir variaciones. Roberto fue uno de los porteros menos goleados conmigo, con un equipo en el que había equilibrio defensivo, que es lo que necesitamos ahora.

-¿Espera una llamada para comunicarle el traspaso de Canella?

-No sería un susto. Está en la mente de todos. O Cote, pero, si se quedan los dos, fenomenal. Diego Castro y Barral, otros que se nombran, tienen cláusulas de rescisión. Si alguien las paga, cogemos el dinero y lo movemos, pero no creo que haya muchas salidas.

-Regresan los tres cedidos.

-Jugaron, que era el objetivo. Estarán en la pretemporada y se verá qué decidimos.

-¿Y del filial?

-Tres o cuatro jugadores empezarán la pretemporada.

-¿Le preocupan las limitaciones económicas del club?

-Poco a poco sale reforzado. Tras el ascenso y la permanencia, mejora la situación, aunque no de un plumazo. Eso tiene una repercusión en la plantilla.

-El máximo accionista lo respaldó públicamente.

-Agrada leer estas cosas, que son positivas. Espero no defraudar a José Fernández. En el caso de Vega-Arango, lleva tres años dando la cara por mí. El día que me diga que me vaya le daré un abrazo, porque el trato siempre fue fenomenal.

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