Galería de disturbios

Inquientante, dramático, anárquico... el lituano MK Kähne vuelve a Espacio Líquido para reflexionar sobre la nueva tensión tecnológica y social

ÁNGEL A. RODRÍGUEZ
Ejecutivos. La ausencia de libertades en forma de trajes de diseño. / E.C./
Ejecutivos. La ausencia de libertades en forma de trajes de diseño. / E.C.

Una serie fotográfica sobre las luchas

de poder en la era del capitalismo.

Varios papeles con escenografías

inquietantes y dramas

cotidianos. Objetos de lujo, marcas

conocidas y perchas que nos

cuelgan en la realidad más inmediata

de este yuppie errante que

parece ser MK Kähne (Vilnius,

1963) conforman su exposición en

la galería Espacio Líquido, una

selección de trabajos realizados

en los últimos tres años.

El eje de Anarchy and Riot

(anarquía y disturbio) es la revisión

que el artista lituano ofrece

sobre diferentes aspectos del progreso.

La muestra, que pasó antes

por la galería madrileña Metta,

ha sido planteada con perspicacia,

y su montaje genera reflexiones

de causa-efecto sobre las

tensiones tecnológicas y sociales,

con varias disciplinas que se solapan

para denunciar, de un

modo muy gráfico, las nuevas formas

de violencia.

MK Kähne colabora con Espacio

Líquido desde 2003, cuando

presentó su primera individual

en la sala, que también le llevó a

Arco. Desde que fijó su residencia

en Berlín, a principios de los

años noventa, ha expuesto en distintos

espacios alemanes y en Tokio,

Nueva York y España, con

algunos proyectos destacables.

Fetichismo y sarcasmo parecen

llenar esta propuesta, que relaciona

las imágenes en distintos

soportes para implementar el

mensaje final. Así ocurre, por

ejemplo, con la fotografía sobre

caja de luz que ilustra un coche

ardiendo en blanco y negro, impresa

también sobre las camisetas

que cuelgan en las perchas.

A su vera, MK Kähne ha instalado

una curiosa combinación de

luces de neón, pinturas y cristales

acrílicos con citas diversas

(A kind of Hell, Fuck you...)

que lanzan alegorías sobre el

futuro de las revueltas urbanas.

El proletariado, protagonista

de algunas escenas de la historia

del arte, ha sido sustituido

por las clases acomodadas,

inspiradas en la juventud y las

modas, los ejecutivos con trajes

de marca y los devotos del

marketing que, en instantáneas

secuenciales, pelean entre

sí.

La lucha por las libertades

es la lucha por el control económico

y, por tanto, un sinsentido.

Cadenas en forma de ropas

de diseño y los vencedores

son, finalmente, el capitalismo

y el egocentrismo.

Las conocidas maletas de

MK Kähne configuran adulterados

engranajes para usuarios

despistados cuyo único estatus

es el desarraigo, la falta

de un hogar, la exclusividad

como arquetipo y el infierno

como privilegio. Ritmos urbanos

que ya habían reivindicado

los maestros del punk

(como los New York Dolls con

sus Personality Crisis) y MK

Kähne, con sus juegos visuales,

parodia muy bien en su

nueva exposición gijonesa.