La Fábrica de Gas tendrá 95 pisos tras una década de rechazo ciudadano

Cultura conserva algunos elementos de interés, como el gasómetro, y aprueba la declaración BIC para San Claudio

M. FRECHILLA| OVIEDO

El grito de auxilio de varios colectivos sociales y culturales, partidos políticos e intelectuales concentrados el martes frente a la Fábrica de Gas para «salvarla de la especulación» parece que no llegó a oídos de los miembros del Pleno del Consejo de Patrimonio. Al menos, no del todo. El órgano de la Consejería de Cultura informó favorablemente, aunque «con matizaciones», la propuesta presentada por Hidroeléctrica del Cantábrico y firmada por el arquitecto César Portela para el aprovechamiento urbanístico de la parcela, en su día ocupada por la central que surtió de electricidad a la ciudad.

El plan implica la construcción de 95 viviendas, alineadas sobre la antigua vía del tren y frente a la muralla medieval de la calle Paraíso. Ahora el Ayuntamiento tendrá que tramitar el plan especial que, sin embargo, sí prevé la conservación de algunos «elementos fundamentales» como el gasómetro, la chimenea, el depósito elevado, el conjunto de hornos y escaleras y la marquesina.

«Se valorará la conservación en planta de una serie de edificios o instalaciones industriales, así como la actual topografía, incluidas, si fuera posible, las escaleras que salvan las diferentes cotas de nivel existentes en el recinto», completa Cultura. El concejal de Urbanismo, Alberto Mortera, se apresuró a advertir que el Ayuntamiento «no va a aceptar» sin más el gasómetro que, como otras estructuras del conjunto, se encuentra en estado «de deterioro» debido a la dejadez de la consejería. Por tanto, añadió, corresponde rehabilitarlo al Principado.

La lucha del grupo Gas Ciudad, ahora relevado por el Foro de Urbanismo Crítico, en defensa del conjunto y su utilización como equipamiento cultural duró años, y fructificó en la incoación como Bien de Interés Cultural (BIC) del conjunto industrial hace casi una década. Fue en junio de 2001, un espejismo, ya que no se ha hecho nada desde entonces.

San Claudio

Sí que ha fructificado, y en mucho menos tiempo, la declaración como Bien de Interés Cultural de la fábrica de loza de San Claudio, cerrada recientemente. Constituye «la primera declaración BIC del Patrimonio Industrial Asturiano», con la categoría de Conjunto Histórico. Los elementos protegidos son el taller de elaboración (nave en shed), el almacén general (antigua nave de hornos), el horno de flint, el horno de frita, el taller de elaboración de pastas, las Casas del Monte, las oficinas, la chimenea de lija, las antiguas oficinas y la chimenea de cerámica asturiana, las colecciones de piezas históricas conservadas en el Museo del Pueblo de Asturias y en el Museo de Bellas Artes de Oviedo, el archivo y otros bienes muebles. En fin, todas las instalaciones susceptibles de serlo cuando se abrió el expediente, en agosto de 2007.

El entorno de protección se ciñe a las 6,85 hectáreas de extensión del conjunto, no alcanza las 46 previstas, que afectaban a prácticamente todo el pueblo. Mortera consideró «coherente» la reducción a un entorno más limitado. Tal como estaba antes, hubiera afectado a 1.000 pisos del plan de vivienda.

Está de acuerdo con el entorno de protección planteado ayer para la fuente de Foncalada, pero no para el resto de los monumentos prerrománicos declarados Patrimonio Mundial por la Unesco en 1985 y 1998, en Oviedo, y para San Salvador de Valdediós, en Villaviciosa. El Ayuntamiento no presentó alegaciones en su momento, pero ahora elevará consultas porque considera muy restrictivos los límites, que, por ejemplo, en el caso de la Cámara Santa llegan a Gascona o de Santullano, a las calles Ángel Cañedo y Velázquez. «Los vecinos no podrán mover una teja sin pedir permiso al Principado», explicó.