Creatividad a toda vela

20.000 personas siguieron el Descenso Folclórico del Nalón, en el que participaron 46 botes que recreaban historias como la de Furaco y Tola y el rey Pelayo

JULIO VIVAS| POLA DE LAVIANA
El público ayuda a los participantes de una de las carrozas a trasladar su embarcación al río./ J. C. ROMÁN/
El público ayuda a los participantes de una de las carrozas a trasladar su embarcación al río./ J. C. ROMÁN

Nada tienen que envidiar los vecinos de Pola de Laviana a los de Ribadesella, ya que el descenso del río se vive con el mismo entusiasmo en ambas localidades. Sin duda el de los lavianeses es más aún más festivo, ya que, en su caso, la competición deportiva queda en un segundo plano y lo que reina es la diversión y, sobre todo, la creatividad, que la hay a raudales. Este ingenio se dejó ver ayer en La Pola desde el primer momento, ya que el Descenso Folclórico del Nalón acogió la participación de 46 carrozas-botes de diversa temática que recordaban algunos de los acontecimientos más destacados de la región, como la historia de amor entre 'Furaco' y 'Tola', mientras que otros, más nostálgicos de la tradición e historia asturiana, recreaban chamizos, chigres e, incluso, la batalla de Pelayo en la Reconquista.

Pero no todo vale y muchas de esas carrozas, aunque originales, no aguantaron el embiste de las aguas del Nalón. Otras consiguieron llegar hasta el final de su camino. No obstante, lo importante era pasarlo bien, y así lo hizo el millar de personas que participó de forma activa en el descenso. Muchas más, hasta 20.000 según fuentes del Consistorio lavianés, lo vieron desde las márgenes del río, donde el calimocho -mezcla de vino y refresco de cola- corrió mucho más que las aguas del Nalón.

Entre los participantes, no sólo había lavianeses, sino que hasta La Pola llegaron personas de toda la región y hasta de fuera de sus fronteras, como un grupo que venía de Bilbao expresamente para esta celebración. Entre estos amigos, se encontraba Eduardo. «No es la primera vez que venimos, pero es que el descenso es genial y, además, hay muy buen ambiente», explicó. De la misma opinión era Ángel, vecino de Laviana, que destacó que «el descenso es lo mejor de las fiestas de La Pola, es imperdonable perdérselo».

«¡Queremos agua!»

El Descenso Folclórico del Nalón, que ya cumple su 42 edición, se desarrolló de forma muy similar a la de años anteriores. El desfile se inició en el centro de La Pola. Desde allí salieron las 46 carrozas-botes en dirección a Puente d'Arcu, donde comenzaron a navegar por las aguas del Nalón con la intención de llegar al mismo lugar de partida. Durante el desfile, los participantes fueron vitoreados por los vecinos que observaban atentamente el desarrollo de los acontecimientos. Asimismo, los participantes, sobre todo los más jóvenes, pedían insistentemente «agua» entre las casas que limitaban el recorrido con la intención de refrescarse antes de entrar en el río. Y es que el sol no dejó de brillar un sólo momento durante el desfile.

Una vez terminado el descenso, la fiesta lavianesa continuó durante la tarde, siempre bajo la vigilancia del importante dispositivo de seguridad, en el que participaron alrededor de 150 personas, entre miembros de Guardia Civil, Policía Local, 112-Asturias, Protección Civil, Bomberos de Asturias y SAMU.