«Hay taxis adaptados suficientes, yo hay tardes que no recojo a ningún cliente»

Siete coches están avalados en la ciudad para transportar a personas discapacitadas, pero actualmente hay uno estropeado

A. S.| OVIEDO
Los taxis adaptados cuestan el doble que un vehículo para servicio público convencional. / JESÚS DÍAZ/
Los taxis adaptados cuestan el doble que un vehículo para servicio público convencional. / JESÚS DÍAZ

PP y PSOE se enzarzaron el mes pasado discutiendo sobre si el número de taxis adaptados que existen en la ciudad son o no suficientes. La oposición reclamó más. Argumentó que la legislación marca un 5% de las nuevas licencias promovidas como reserva para los coches adaptados. El PP lo rechazó explicando que el Ayuntamiento ovetense es el que más taxis tiene de Asturias, siete. Gijón tiene tres, Avilés dos, Mieres tres y Tineo uno. Los taxistas apoyan al Consistorio.

Actualmente hay seis. «Hace unos meses se estropeó uno y no ha vuelto a salir a la calle», explica Marino Esteban, presidente de la Asociación de Empresarios de Autotaxi de Asturias, y propietario de uno de los otros seis que actualmente están en funcionamiento. Dice que «son suficientes» y que «no hay trabajo» para más. Él explica que hace «uno o dos servicios diarios y hay tardes que ninguno». Aunque reconoce que «puede ser que haya momentos puntuales en los que surja algún problema».

Como él opina Amable Amieva, dueño de otro taxi adaptado. «Somos suficientes», afirma. El suyo es el único London Taxi que queda. «Tiene un asiento que sale al exterior para que entren discapacitados», explica el taxista que lleva 10 años con el vehículo. Tiene clientes fijos que lleva «al médico habitualmente».

Ambos taxistas coinciden en que adquirir un coche adaptado a personas discapacitadas, normalmente tienen una rampa que se baja por el maletero y así puede subir la silla de ruedas, cuesta «el doble» que uno normal.

Quienes optan por ofrecer este servicio reciben subvenciones. La ONCE aporta 12.000 euros y el Gobierno del Principado 6.000. El Ayuntamiento, «el 10% del costo de explotación», explica Esteban. Aun así «no cubre la diferencia de precio», lamenta. Un coche adaptado puede costar «40.000 euros» y uno que no lo está «sale por unos 20.000», a lo que hay que añadir un mayor consumo de combustible.

A cambio, las carreras les salen más rentables. Cuando una persona en silla de ruedas llama a un taxi, acude el adaptado que esté libre. Si no hay ninguno en ese momento, le toca esperar. Y si el que está libre se encuentra en la otra punta de la ciudad, pagar el trayecto hasta su casa, el dinero que el taxímetro va acumulando en la operación de subir al coche, y después el que sume su trayecto.

Para paliar este incremento en los servicios, el Ayuntamiento concede un bono-taxi a las personas con discapacidad. En 2009 ha aumentado un 30,24% la subvención hasta los 25.000 euros, con el objetivo de incrementar el número de personas beneficiarias y el de bonos concedidos a cada una.