Arenys de Munt vota a favor de la independencia de Cataluña

El 'sí' se impone con rotundidad en un referéndum de mero valor simbólico

CRISTIAN REINO| BARCELONA
Grupos de independentistas llenaron las calles de la localidad catalana. / EFE/
Grupos de independentistas llenaron las calles de la localidad catalana. / EFE

Arenys de Munt vivió ayer una jornada de exaltación nacionalista. Los ciudadanos de la localidad del Maresme acudieron con entusiasmo a votar en el primer referéndum de autodeterminación que se convoca en Cataluña desde la instauración de la democracia en 1977, aunque su alcance es sólo simbólico. La participación alcanzó el 41,01% y estuvo por encima de la que se produjo en las pasadas elecciones europeas, aunque por debajo de la registrada en las últimas generales y autonómicas.

Como apuntaban casi todos los sondeos, el 'sí' por la independencia se impuso con rotundidad ya que casi el 100% de los votantes que participaron en la consulta votaron a favor de que «Cataluña sea un Estado de derecho independiente, democrático y social, integrado en una Unión Europea».

La consulta tuvo el mismo valor que una manifestación o una cacerolada reivindicativa, pero alcanzó un valor simbólico difícil de cuantificar. Por lo pronto, municipios como Seròs (Lérida), Figueres (Gerona) o Argentona (Barcelona) ya han anunciado su intención de seguir el ejemplo de la pequeña localidad del Maresme, que es conocida ya como la capital del independentismo.

Gabriel Pena, el alcalde de Serós, hizo un llamamiento al resto de alcaldes catalanes para que convoquen iniciativas de este tipo. ERC también anunció que promoverá referendos en los ayuntamientos donde gobierna.

Los dirigentes políticos, sobre todo los nacionalistas, no pudieron reprimir una lectura general y extrapolar los resultados a toda Cataluña, pero lo cierto es que los diferentes sondeos han reflejado siempre que la opción independentista es minoritaria en el conjunto de la comunidad. Eso sí, ya hay encuestas que advierten que las posturas soberanistas van a más.

Ernest Vila, un jubilado, fue el primero que se acercó a votar. Después no quiso disimular su alegría. «Estoy contento por poder ejercer mi voto, más aún después de que nos haya venido a visitar la Falange. Nos habían querido asustar con que no fuéramos a votar y, por eso, por narices, había que ir a votar», afirmó. Tras él se hicieron largas colas todo el día.

Tensión con la Falange

Casi toda la jornada transcurrió con un marcado ambiente festivo, aunque sí hubo mucha tensión verbal, sobre todo cuando coincidieron dos manifestaciones, una de las plataformas independentistas y otra de la Falange. La llegada de dos autobuses con una cincuentena de ultraderechistas fue el momento más crispado del día y encendió los ánimos. Uno de los autobuses fue apedreado, aunque el amplio despliegue policial evitó que los enfrentamientos fueran a mayores.

Los gritos a favor de la independencia destacaron sobre los demás, si bien también pudieron escucharse cánticos a favor de la banda Terra Lliure o los ya clásicos «boti, boti, boti, español el que no boti» o «fora, fora, fora, la bandera española».

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