Viejas miradas para tiempos nuevos

Miembros de la asociación de veteranos./
Miembros de la asociación de veteranos.

Mercurio Martínez y Francisco Álvarez, piragüista y levantador respectivamente en su juventud, recibieron los galardones de este año

M. SUÁREZ GIJÓN.

Podían haber sido 200, que es la masa social que aglutina la Asociación de Veteranos del Grupo de Cultura Covadonga, pero no pasaron de 60 los que acudieron a la cita anual de reencuentro y homenaje. Su presidente, Lisardo Argüelles, lo atribuye, sobre todo, a circunstancias temporales, pero no le quita importancia a la escasa respuesta que la invitación recibe habitualmente de las mujeres. «Tenemos varias entre los 200 grupistas más antiguos y, sin embargo, no se animan nunca a venir, ni siquiera acompañadas de sus maridos», señala, mientras bromea con el sentimiento de edad que acompaña siempre al término veterano.

Con mujeres o sin ellas, el encuentro de ayer volvió a rendir homenaje a los fallecidos durante el año. En total, seis, en honor de los cuales los presentes rezaron un responso y depositaron un ramo de flores ante el busto de Jesús Revuelta. Como buena parte de los veteranos ya no frecuentan el Grupo Covadonga como antes, un recorrido por las instalaciones puso al día a todos de los equipamientos, como la nueva galería de tiro con arco.

Posteriormente vino lo mejor: el almuerzo en La Salgar, donde los 60 asistentes al reencuentro anual compartieron mesa, mantel, risas y recuerdos, mientras Mercurio Martínez y Francisco Álvarez recogían los galardones de este año entre palabras de reconocimiento a su trayectoria deportiva en piragüismo y halterofilia. También hubo invitados como Marcelo Palacios, quien participó activamente de la jornada, haciéndose con el libro conmemorativo de los 75 años del Grupo dedicado por Janel Cuesta.

Y todos se citaron para dentro de un año, esperando contar con más comensales, con más veteranos de ese abanico tan amplio que abarca desde los 51 años de Fernando Álvarez y los 98 de Julio Medio.