«En El Natahoyo puse cara al heroísmo», dijo Álvaro Díaz

Díaz contempla el premio que le entregó Álvaro Tuero. /
Díaz contempla el premio que le entregó Álvaro Tuero.

E. MONTES GIJÓN.

A pesar de que jugaba en casa, al doctor Álvaro Díaz, don Álvaro para muchos de sus pacientes, se le veía incómodo por recoger el Premio Atalía, con el que la Asociación de Vecinos de El Natahoyo, que le da nombre al galardón, reconoció su trayectoria y su entrega al barrio. «Abrumado y emocionado» se confesó quien presidiera durante 13 años la Fundación Albergue Covadonga, antes de advertir que «tengo media docena de razones para no merecer este premio, pero diré solo una: soy yo quien está en deuda con El Natahoyo».

Y en ese debe incluyó el buen doctor, sin apenas levantar la vista, el haber «puesto rostro a la pobreza, en los chabolistas; a la marginación, en el Albergue; al sufrimiento, en amigos que he visto enfermar y morir, pero también se la puse a la solidaridad, con Proyecto Hombre, al compañerismo y, sobre todo, al heroísmo, sobre todo de ellas, de esas heroínas que, sobreponiéndose al dolor y la enfermedad, sacan adelante a los suyos en condiciones muy difíciles. Vosotros sois los que os merecéis el premio, por eso creo que la asociación tuvo un mal día cuando me eligió a mí».

Pero nadie compartió el criterio de Álvaro Díaz. Muy al contrario, le arroparon cálidamente , mientras confesaba: «Ya quisiera Iker haber levantado un trofeo así». Era la réplica de la sede de Atalía.