La Calzada compra en copinos

Ovidio García despacha productos de la huerta, ayer en el mercadillo del trueque, a cambio de un vale por copinos. /
Ovidio García despacha productos de la huerta, ayer en el mercadillo del trueque, a cambio de un vale por copinos.

El Colegio Federico García Lorca acogió el primer mercado de trueque que utiliza una moneda social alternativa al euro

M. MORO GIJÓN.

Miembros de una red de trueque asturiana denominada Rastru, con más de 600 usuarios, demostraron ayer de forma práctica en el patio del Colegio Público Federico García Lorca de La Calzada que el intercambio directo de bienes y servicios de consumo es posible en pleno siglo XXI, así como prescindir del euro para las transacciones cotidianas.

EL MERCADILLO

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Estreno. La idea es que la cita se consolide a partir de septiembre con periodicidad mensual.

Trueque. El mercadillo admite el intercambio de bienes y servicios y el pago en copinos, una moneda social alternativa al euro.

Los usuarios de la red cambian lo que tienen por lo que necesitan sin que en el proceso intervenga el dinero. Y para efectuar los pagos el canje se hace en copinos, una moneda social que toma su nombre de una medida que se utilizaba antiguamente en Asturias para comerciar con los granos de cereal. «Es una forma de cuantificar los intercambios y de generar un saldo con una moneda nueva sin necesidad de tener empleo ni dinero», explicaban ayer en La Calzada los ideadores de este sistema.

Para los miembros de estas comunidades de trueque un copín equivale a un euro. Por ejemplo, un pan de elaboración casera que en el mercado real puede tener un precio de tres euros en Rastru cuesta tres copinos. Un kilo de tomates, dos y medio. Un kilo de ciruelas, uno.

Ovidio García y Susana Argamentería, dos de los artífices de que Gijón acogiera ayer su primer mercadillo de estas características, aseguraron que «la idea es crear un nodo (una sede) de trueque estable en Gijón y que el mercado tenga una celebración mensual a partir de septiembre el último domingo de cada mes». En este momento Rastru mercadea con copinos en Pruvia, Santa Eulalia de Cabranes y Oviedo.

Quienes se acercaron ayer hasta el colegio de la calle Ecuador se encontraron 40 puestos de venta donde había un poco de todo: productos de la huerta, ropa, calzado, libros, muebles, juguetes, películas... No fue necesario darse de alta en esta red y sí se pudo vivir la experiencia del trueque o cambiar euros por copinos para comprar con vales habilitados al efecto.

Según expuso Valentín Pérez, que es médico de profesión y uno de los fundadores de Rastru junto a su mujer María Teresa, la red de trueque funciona como un sistema económico en un tamaño ultrareducido. La asociación que lo gestiona se queda un porcentaje, el 8%, como impuesto de cada transacción que luego se destina en un 60% a una renta de solidaridad para personas sin recursos. La red de trueque además fija el límite de endeudamiento de cada usuario y genera grupos de consumo. «Si a lo mejor alguien no puede responder con dinero contante y sonante por carecer de él puede ofrecer su talento y aptitudes a cambio de bienes de consumo como ofrecer ayuda para hacer mudanzas, acompañar a alguien al médico o realizar instalaciones eléctricas», indicaron los responsables de Rastru.