El surf siembra de tablas San Lorenzo

El surf siembra de tablas San Lorenzo

El abaratamiento de los materiales anima a muchos a sumarse a este deporte. Una tabla de espuma puede costar 80 euros y un cursillo, 59

ÓSCAR CUERVO GIJÓN.

Cada vez es más habitual ver peatones cruzando el Muro portando una enorme tabla. El número de escuelas de surf con presencia en la playa de San Lorenzo se ha multiplicado en los últimos años. El abaratamiento del coste de los materiales de aprendizaje -en especial, las tablas de espuma, que pueden arrancar en los 80 euros por unidad- y la estela marcada por otros lugares, como los situados en la costa de País Vasco, han contribuido a que cada vez más gente se sume a este deporte. Incluso, desde muy pequeñitos.

LAS ESCUELAS

Gato Escuela de Surf. En la calle Ezcurdia, 62.

Skool Surf. En la avenida de Rufo García Rendueles, haciendo esquina con la calle Aguado.

Slash. La escuela está en la calle de Emilio Tuya, haciendo esquina con Premio Real. Los vestuarios se ubican en el balneario de la playa de San Lorenzo.

Asturwaterman. En la calle de Juan Alonso, 13.

San Lorenzo. En la calle Ezcurdia, 18.

La 10 Tecno Surf. En Premio Real, 18.

Tablas. En la calle de San Agustín, frente a la plaza de Romualdo Alvargonzález.

De ahí el vaivén de niños y niñas -«más ellas que ellos», advierte Jonathan Ruiz, de la escuela Slash- que entran y salen de estas academias con rumbo a la bahía de San Lorenzo. «La gente empieza a comprender que, más que un hobby, es un deporte», anota Fernando Pérez, 'Gato', quien, además de las clases, ofrece en su centro, recién inaugurado, un campamento con diferentes clases y persigue la constitución de un equipo compuesto por jóvenes dispuestos a competir.

Agrega Jonathan Ruiz, de Slash -con vestuarios ubicados en el balneario de San Lorenzo-, por donde pasan más de 1.200 niños a lo largo del año, que «el surf engancha por su dificultad y por el hecho de ir superando, poco a poco, los retos que plantea». Así es que, en suma al medio natural donde se surfea, cada vez más personas, «y no solo niños», se hayan decidido por probar a coger olas con una tabla. «Y, claro, terminas por engancharte», resume Lucía García, de Skool Surf, quien ve fundamental la organización de más campeonatos y actividades en el Principado para la promoción de este deporte. «En el País Vasco tienen muchas más escuelas y competiciones. A ello hay que sumar la gente que va desde Francia a surfear. Queda mucho trabajo para llegar a su nivel», resume.

Un pionero

Frente al paseo del Muro, en la calle Premio Real, se encuentra La 10 Tecno Surf, de Pepe More, uno de los pioneros del surf en la ciudad, antiguo propietario de More Surf, tiendas que marcaron época en Gijón y que, por una mala jugada del destino, tuvo que cerrar. «Estuve tres años enfermo. Cuando regresé, se fue todo al garete», lamenta.

Ahora disfruta en una pequeña tienda-academia, cuya entrada preside la primera tabla utilizada en Gijón, en la que ofrece cursillos a niños y mayores, además de a personas con diferentes discapacidades. Como fue el caso de Carlos, de 8 años, quien sufría una dificultad casi total para mover las piernas y que terminó caminando 200 metros y por la playa gracias al surf y el trabajo de More. «Fue algo muy gratificante», recuerda.

Cursos todo el año

Pese a todo, aprender a coger olas no es una oportunidad solo para los meses de verano. Todas ofertan cursillos y clases particulares fuera del período estival, como es el caso de Tablas. «Organizamos cursos durante todo el año para gente de todas las edades», explica Alejandra Fernández.

Sobre la procedencia, apuntan que la mayoría es gente de Gijón, aunque también es cierto que muchos alumnos vienen de León a la ciudad para aprender a subirse a la tabla. «También hay extranjeros. A todos ellos, independientemente de su lugar de origen, los separamos en función de la edad y habilidad que tengan», agrega.

Campamentos

Las posibilidades para aprender a hacer surf son prácticamente infinitas. También se amoldan sin problemas a los horarios que cualquier trabajador interesado en sumarse a este deporte acuático pueda tener. Los precios para un curso de cinco días, de dos horas de duración cada clase, arrancan en los 59 euros. Obviamente, también los hay más caros. Es una mera cuestión de intereses, entre los que podrían figurar un simple alquiler de equipo, tabla y traje incluidos.

Otras posibilidades, sobre todo enfocadas en los más pequeños, son los campamentos que, por ejemplo, organizan la Gato Escuela de Surf y Slash, que, sin ir más lejos, colabora con el Patronato Deportivo Municipal en la organización de bautismos de surf. «También está el Campus del Mar, que concluyó el pasado día 14, en el que además de surf, los niños aprenden nociones sobre salvamento acuático, vela, paddle board y kayak. Ello se completa con talleres teóricos sobre biología y medio ambiente, entre otras cosas», señala Jonathan Ruiz.