«La música folclórica es mi vida»

Eva García Amieva, durante su interpretación. /
Eva García Amieva, durante su interpretación.

La cántabra Eva García Amieva debutó en el 34 Concurso de la Canción Asturiana

EUGENIA GARCÍA GIJÓN.

«La música folclórica es mi vida, llevo desde los seis años». Eva G. Amieva nació en Torrelavega, aunque su familia (y su apellido) son de Asturias. De pequeña comenzó a bailar 'Pericote' de Llanes junto a su hermana gemela y después pasó al grupo de danzas Nuestra Señora de Covadonga. Luego llegarían la gaita y el tambor, y esta psicóloga y profesora de música en un colegio cántabro ya no pudo dejar el folk. Ejerció como jurado en varios concursos de tambor y gaita en la comunidad vecina, donde es además subdirectora de la banda de gaitas 'Cantabria', con la que participa anualmente en el Festival de Folclore Cántabro. Pero fue hace un año cuando descubrió la tonada. Ayer debutaba en la competición en el marco del 34 Concurso de la Canción Asturiana organizado por EL COMERCIO, y salió «contenta» con su interpretación.

También Alba Bravo acabó satisfecha. Con solo 11 años, esta luanquina lleva ya dos en el mundo de la canción asturiana. Sus inicios fueron como los de muchos: «Mis abuelos cantaban, les gustaba, yo cantaba un poco con una vecina del pueblo y me enteré de que daban clases en Candás». Alba se lo comentó a sus padres, y ellos accedieron, «encantados». 'La paxarina' es una de las canciones que más le gustan, pero también es una entusiasta del pop: Melendi, Malú y Bisbal figuran entre sus favoritos. Guillermo, su hermano pequeño, cantó ayer antes que ella, que no estaba muy nerviosa por lo que le esperaba sobre el escenario. «No me gustan los nervios», reconocía, quien el año pasado fue la ganadora de su categoría.

El jurado -integrado por Nori Redondo, Maximino Solís y Narciso Fernández- vio en esta segunda jornada, además de a Eva, a Alba y a Guillermo, a José Martínez, Gerardo Menéndez, Álvaro Fidalgo, Carmen Camporro, Gabriel González, José Tronco y Antonio González. Al terminar la última canción, los jueces opinaban que «la cosa no va nada mal».

Pasados por agua

La lluvia, que comenzó a caer al poco tiempo de empezar el concurso, no consiguió echar de la plaza Mayor a los cientos de aficionados a la tonada que acudieron ayer a la segunda jornada clasificatoria del concurso. No fue el mal tiempo el único contratiempo al que se tuvieron que enfrentar, ya que cuatro de los intérpretes que se esperaban no pudieron acudir a cantar en Gijón. Los ausentes -Marta Martínez y su hijo Esteban Verdeja, así como Águeda Riera y Javier García- podrán incorporarse al concurso en los próximos días.

Para cubrir una de esas bajas, la gijonesa María Luisa Martínez tuvo que sacar su cara más valiente y adelantar un día su interpretación. María Luisa conoció la tonada hace «apenas año y medio» de manera casual, en su bar 'Tírate al matu'. Le gustó, y comenzó las clases con Ismael Tomás. Compite en la categoría femenina, ya que este año hizo «casi todo el circuito». No obstante, el de ayer fue un día especial por «jugar en casa». «El concurso de Gijón es excepcional», decía, nerviosa, poco antes de salir al escenario. Para calmar sus nervios estaba allí su hija Andrea, de 12 años, que se estrena hoy en la competición.