Del laboratorio a la sala de partos

María Fernández, embrióloga, y Ana Isabel González, coordinadora de Enfermería, en la consulta donde son recibidos los pacientes. /
María Fernández, embrióloga, y Ana Isabel González, coordinadora de Enfermería, en la consulta donde son recibidos los pacientes.

El Instituto de Reproducción Humana FIV 4 abre una unidad de atención integral en Gijón

LAURA FONSECA / LAURA MAYORDOMO GIJÓN.

Del laboratorio a la sala de partos. Gijón cuenta con la primera unidad integral de reproducción asistida en la que las parejas o mujeres solas que recurren a técnicas de fecundación tienen a su disposición desde los laboratorios donde se vela y trabaja con el material genético (ovocitos, espermatozoides y embriones), hasta una sala de partos en la que dar a luz cuando el tratamiento haya resultado exitoso y culmine en embarazo. FIV 4, centro que hasta ahora atendía en Oviedo y que está especializado en terapias de reproducción a las que cada vez recurren más personas debido a los problemas de fertilidad y también al retraso en la búsqueda de la maternidad, ha ampliado horizontes y abierto consulta en el Hospital Begoña. «Ofrecemos todo lo que las mujeres necesitan. Desde la concepción hasta el nacimiento», explica de forma gráfica el director del Instituto de Reproducción Humana FIV 4 en Asturias, el doctor Ignacio Arnott.

La clínica abierta en Gijón y que capitanea la médica Begoña Arnott se está presentando estos días a los medios de comunicación. La intención es dar a conocer el trabajo que el equipo formado por un nutrido grupo de profesionales realiza y cuyo objetivo es «ayudar a conseguir el sueño de tener hijos» a personas a las que la Naturaleza les pone las cosas un poco más difíciles, detalla la coordinadora de Enfermería en Gijón Ana Isabel González. Hasta la consulta llegan muchas parejas que ya se han sometido a algún tratamiento reproductivo, sobre todo en la sanidad pública, donde a partir de los 40 «quedan excluidas por motivos de edad», indican las embriólogas María Fernández y Sara Atienza, y el director de Laboratorio, Abel Gayo.

Entre los usuarios hay también personas que se han separado y forman una nueva pareja, y que se encuentran que con «40 ó 42 años, sobre todo, ellas, les cuesta mucho más concebir». Hay hombres, «que se han sometido a una vasectomía porque ya no pensaban en tener hijos y que deben recurrir a una biopsia testicular para obtener espermatozoides». El listado se completa con «mujeres solas o parejas lesbianas a las que la seguridad social tampoco financia este tipo de terapias» y que se ven abocadas a tener que recurrir a centros privados de fecundación.

En busca del mejor embrión

La mayoría ha superado los 40 años. «Cuando nos llega una chica joven nos parece milagroso», dice Abel Gayo que, junto a las dos embriólogas, se encarga de seleccionar el espermatozoide y el ovocito que «muestre su mejor cara». Para poder ponerse al frente de la mesa hidráulica donde se realiza esta delicada operación (formar un embrión) «tienes que haber hecho por los menos 150 intentos previos», detalla.

Volviendo al tema de la edad, abunda Abel Gayo, aunque en España la ley de reproducción asistida no fija una edad límite, las clínicas de reproducción han consensuado los 50 años como tope para someterse a estos tratamientos. «Estimamos que superada esa edad puede haber muchas más complicaciones para las mujeres y además, lo hacemos por el propio bienestar del niño, que acabaría teniendo padres-abuelos».

FIV 4 ofrece desde inseminación artificial, bien con semen de la pareja o de donante, hasta fecundación in vitro, microinyección espermática, donación de óvulos, diagnóstico genético preimplantacional, eclosión asistida por láser (se adelgaza la zona pelúcida que rodea el embrión para facilitar su implantación en el útero) y vitrificación de ovocitos (técnica de congelación).

Tasas de embarazo

Dependiendo de la edad de la mujer y del tipo de técnica empleada, «podemos alcanzar tasas de embarazo muy próximas al porcentaje que nos encontramos en la Naturaleza, que ronda el 40%», explica María, una de las embriólogas. En el caso de llevar el embrión hasta el estadio de blastocisto (quinto día de gestación in vitro), «la tasa de gestación puede subir al 50%».

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