La 'ley Wert' trastoca el curso

Pequeños del colegio público de Tremañes, con una de sus profesoras. /
Pequeños del colegio público de Tremañes, con una de sus profesoras.

Los colegios intentan trabajar con normalidad pese a los problemas generados por la LOMCE

OLGA ESTEBAN GIJÓN.

Acogen en sus aulas a 18.769 alumnos. A 18.769 niños y niñas de entre 3 y 12 años. Son los colegios de Infantil y Primaria de Gijón, medio centenar de centros que suman muchos años a sus espaldas y que, en este mes de septiembre, vuelven, una vez más, a la rutina. Un arranque que, admiten los directores, no es todo lo tranquilo que les gustaría. ¿El motivo? La aplicación de la LOMCE, que les ha obligado a adaptarse a un currículo de Primaria que conocieron solo unos días antes del inicio de las clases, que obliga a la convivencia de dos leyes con metodologías distintas y que ha provocado un esfuerzo titánico para lograr cerrar los horarios. Ha sido, admiten algunos responsables, la «cuadratura del círculo».

LA CIFRA

niños y niñas de 3 años se han

incorporado por primera vez a las aulas en este curso.

Pero todos ellos quieren ir más allá de la 'ley Wert'. Todos quieren seguir con sus proyectos educativos. Conseguir que los más pequeños logren habituarse al 'cole' y que los mayores se preparen para su paso a Secundaria. Que las familias tengan los menos problemas posibles para conseguir los libros de texto. Empezar a construir sus propios bancos de libros. Lograr que todos los que lo soliciten tengan cabida en el comedor, aunque para ello haya que organizar dos turnos. Y todo eso, en muchos casos, con el ruido de las obras aún en sus pasillos o al otro lado de las ventanas.

Son las cuestiones que unen a centros de muy diversas características. Públicos y concertados. Enormes, como el Codema y la Inmaculada, el primero con 1.536 alumnos y el segundo con unos 1.200 (ambos desde Infantil a Bachillerato) o el Jovellanos, con 654 estudiantes. Y mucho más pequeños, como el de Tremañes, con 165, una cifra que supone todo un logro para el centro, teniendo en cuenta que hace ocho años sólo había 60 matriculados. Y privados, como la Corolla. O distintos a todos los demás, como el Andolina. Incluso queda un colegio rural en Gijón, el de Pinzales, con solo 24 alumnos, repartidos en dos aulas mixtas (15 niños de segundo a sexto de Primaria y otros 9 de 3, 4 y 5 años). Los hay que han optado por cambiar algunos libros. Otros por mantenerlos. Algunos casi por suprimirlos. Los hay que han ganado unidades y alguno que las ha perdido. Son, en fin, los colegios de Gijón y este ha sido su arranque.

Periodo de adaptación

Actividades para que el 'estreno' no sea traumático

El pasado día 11 los colegios de Infantil y Primaria abrieron sus puertas a los alumnos. Y en cada uno de ellos se procura que el regreso tras el verano, o el 'estreno' en la vida escolar, para los más pequeños, sea lo menos 'traumático posible'. Fiestas de bienvenida, charangas en el pasillo del 'cole', un café para las familias... Cualquier idea es buena.

En el colegio rural de Pinzales, por ejemplo, se adelantan: ya a finales del año anterior organizan una jornada con los nuevos alumnos de 3 años y sus familias, para que, gracias a los juegos, conozcan el centro y a sus nuevas maestras. En el Evaristo Valle, esa misma mañana, hubo una reunión con las familias del nuevo alumnado. Padres, alumnos y profesorado celebraron un acto conjunto para «darles la bienvenida a todos, con el fin de que se sientan bien recibidos e integrados». En el Codema, entre tanto, hubo dinámicas de integración, compartidas con las familias, para dar la bienvenida a todos.

Uno de los centros más originales en este aspecto fue, sin duda, el Santa Olaya. El primer día del curso fue una jornada lúdico-musical para sus 195 alumnos, con una charanga a la entrada del centro y un café para los padres organizado por la Asociación Gitana.

Currículo

Llegó muy tarde y los horarios no cuadraban

«Resignados» a aplicar la nueva ley, pero sin esconder su malestar. Los directores de los centros de Primaria arrancaron el curso obligados a hacer cambios en primero, tercero y quinto de Primaria. Han tenido más de un problema. Porque conocieron tarde el currículo. Porque los horarios no cuadraban. E incluso por problemas mucho mayores. Como el del colegio Atalía. Pioneros en Gijón en la enseñanza bilingüe en Gijón, gracias a un convenio con el British Council desde 1996, la LOMCE es para ellos más que un obstáculo. Ley y convenio son, simplemente, «incompatibles», admiten en el centro. Si cumplen una, incumplen la otra. ¿Y qué hace el centro? «Sobrevivir».

No cargan contra el Principado, porque tienen claro que el problema viene de la propia ley y de que el Gobierno central no ha tenido en cuenta, en su redacción, casos particulares como el suyo.

Ayudas para el material

Dos sistemas: becas a a la familia o bancos de libros

La mayoría de los centros de Gijón ha optado por mantener el sistema antiguo de becas a la compra de libros. Es decir: que sean las propias familias las que soliciten la ayuda al Principado. El colegio Tremañes ha optado por esa opción. Y el Jovellanos, donde además ni siquiera han cambiado los manuales. Y también el Asturias, y muchos otros... Pero los hay que se han animado con los bancos de libros. Como el colegio de Xove, que está realizando un importante trabajo para «concienciar a las familias de la importancia de reutilizar» los manuales.

En el Evaristo Valle, por su parte, pusieron en marcha el año pasado un programa de intercambio de libros, con la colaboración de la AMPA, programa del que ya se han beneficiado un buen número de familias, explican. En Tremañes, mientras, esperan poder seguir ampliando a Primaria su programa de trabajo sin libros, como ya hacen en Infantil. Porque, ante las dudas de este curso, muchos centros han optado por eso. La directora de Los Pericones admite que han suprimido todos los posibles. En Pinzales procuran adaptarse «y reutilizar en lo posible los recursos» con los que cuentan «dados los tiempos».

Proyectos educativos

Igualdad, sentido crítico, nuevas tecnologías

Al margen de reformas legales, obras, recortes y demás, los colegios llevan a cabo sus propios proyectos educativos, que van mucho más allá de las Matemáticas o las Ciencias Naturales. En el Evaristo Valle desarrollan programas de reciclaje, de igualdad de género o de tecnologías de la información, por ejemplo.

En el Patronato San José, por ejemplo, el lema central de su plan de acción tutorial y de su plan lector es el sentido crítico. En el Asturias seguirán -un año más y ya van más de 30- con su quincena cultural, en noviembre. Y, por supuesto, con su colaboración con el Centro de Mayores Clara Ferrer, con los que llevan a cabo un programa intergeneracional que permite una auténtica convivencia entre los mayores y los niños del centro. 'Escritos por Navidad' es una de sus tradicionales actividades.

Comedores escolares

2.700 menús diarios en este arranque de curso

Los comedores escolares están cada vez más llenos. Algunos directores lo relacionan con la creciente demanda de becas. Sea como fuere, lo cierto es que, durante este mes, en los colegios públicos de Gijón se reparten unos 2.700 menús diarios. Y la cifra aumentará a partir de octubre. Estrena este servicio el colegio Monteana, después de que la junta de gobierno aprobara el proyecto el pasado mes de junio. En el Severo Ochoa tienen una media de 75 comensales, pero aún no se han visto obligados a hacer dos turnos. También admiten un «elevado número de usuarios» en el Evaristo Valle.

Reestructuración

Gijón cuenta con más unidades este año

Gijón ha logrado mantener su número de alumnos: 18.769, lo que supone haber perdido solo 60 respecto al año pasado. Eso no significa que no haya habido ajustes en los centros.

Los colegios Asturias y Los Pericones, además de la Escuela de Educación Infantil de Las Mestas, han ganado cada uno un aula para los alumnos de tres años. Por contra, el Noega perderá en este curso una unidad. Eso respecto a Infantil. Porque también en Primaria habrá cambios.

En concreto, el Noega gana una unidad en quinto curso: otra más el Santa Olaya para los alumnos de segundo y una última para el Eduardo Martínez Torner y sus estudiantes de primero.

En el cómputo global, los colegios de Gijón ganaban, por tanto, cinco unidades. Y aún hay que sumar una de última hora: el Tremañes ha podido desdoblar un aula en Infantil, en los primeros días del curso. En algunos centros admiten que las aulas empiezan a estar «masificadas», debido a las ratios oficiales, lo que «perjudica la calidad de la enseñanza».

En cuanto a las matriculaciones, La Asunción fue, como viene siendo habitual, el colegio más solicitado del concejo. Entre los concertados, los más grandes son Codema e Inmaculada. Entre los públicos, Jovellanos, Montevil y Laviada.

Plantillas

Los recortes han afectado a casi todos

En otras ocasiones, los colegios gijoneses han comenzado los cursos con las plantillas incompletas. Los retrasos en la asignación de los interinos provocaron muchas molestias. No ha sido el caso. La mayor parte de los claustros se reunieron ya al completo en su primera cita. Con excepciones: en el Jovellanos, por ejemplo (donde además siguen reclamando un auxiliar administrativo), arrancaron las clases sin dos docentes.

Y los recortes han llegado a casi todos, en mayor o menor medida: en el Severo Ochoa aseguran que su auxiliar de conversación de inglés, que antes disponía de 12 horas semanales, en este curso solo podrá dar seis. En Los Pericones, entre tanto, tienen un docente menos en este curso para un aula más.